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Colectivos: Nación aumenta los subsidios y congela el boleto mínimo
El Gobierno nacional incrementará los subsidios a los colectivos para evitar nuevos aumentos en 104 líneas. La medida contrasta con las subas previstas en servicios porteños y bonaerenses.
El precio del transporte público vuelve a quedar en el centro de la discusión económica. Mientras las empresas de colectivos advierten sobre el incremento de sus costos y reclaman mayores ingresos para sostener los servicios, el Gobierno nacional decidió avanzar con una alternativa que busca evitar que esas presiones se trasladen directamente al bolsillo de los pasajeros.
La estrategia elegida consiste en incrementar los subsidios destinados a las compañías que operan los servicios de jurisdicción nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De esta manera, el Ejecutivo pretende compensar parte de los mayores gastos de funcionamiento sin modificar las tarifas que pagan los usuarios.
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La decisión tiene un alcance importante para quienes utilizan diariamente el transporte público para trasladarse entre la Ciudad de Buenos Aires y los distintos municipios del conurbano. Sin embargo, el escenario será diferente según la jurisdicción de cada línea, una distinción que puede generar diferencias en el costo de los viajes incluso dentro de una misma zona metropolitana.
Colectivos: qué líneas mantendrán congelado el boleto
La medida alcanza a 104 líneas de colectivos de jurisdicción nacional que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense. Para esos servicios, el Gobierno resolvió mantener sin modificaciones los valores tarifarios vigentes desde julio, mediante un incremento de las compensaciones económicas que reciben las empresas.
El boleto mínimo continuará en 742 pesos, mientras que la tarifa máxima se mantendrá en 1.337 pesos, de acuerdo con el esquema informado. La actualización de los subsidios comenzará a regir desde el domingo 1 de noviembre.
La decisión representa una diferencia respecto de lo que sucederá con los servicios que dependen de otras jurisdicciones. En la Ciudad de Buenos Aires, el transporte tendrá un incremento del 3,9% durante noviembre, que llevará el boleto mínimo a 956 pesos.
En las líneas provinciales bonaerenses, por su parte, el aumento previsto será del 5%. De esta manera, los pasajeros deberán prestar atención a la jurisdicción de cada servicio para conocer cuánto pagarán por sus desplazamientos.
La diferencia no es menor para quienes combinan distintos colectivos durante sus recorridos habituales. Un mismo viaje puede involucrar líneas nacionales, provinciales o municipales, con esquemas tarifarios diferentes.
Por eso, aunque el congelamiento representa un alivio para una parte importante de los usuarios del AMBA, no implica que todo el transporte público de la región mantenga sus precios sin cambios.
El reclamo de las empresas y una deuda millonaria
La decisión del Gobierno llegó después de una serie de reclamos planteados por las cámaras empresarias del transporte automotor. Las compañías habían advertido sobre las dificultades para sostener el funcionamiento de los servicios frente al incremento de los costos laborales, operativos y de mantenimiento.
Entre los principales gastos se encuentran los salarios del personal, el combustible, los repuestos y las tareas necesarias para conservar las unidades en condiciones de circulación. Estos componentes tienen una incidencia directa sobre la estructura económica de las empresas y condicionan la prestación cotidiana del servicio.
Las cámaras empresarias habían solicitado una actualización de las tarifas y mayores compensaciones estatales. Sin embargo, el Ejecutivo descartó trasladar los aumentos directamente a los pasajeros y optó por reforzar el esquema de subsidios.
Las conversaciones se desarrollaron en el ámbito de la Secretaría de Transporte, con participación de representantes de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba), la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP) y la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA).
Otro punto contemplado en las negociaciones fue la deuda de aproximadamente 40.000 millones de pesos que el Estado mantiene con las compañías, originada en un error de cálculo de compensaciones anteriores.
El acuerdo prevé que la Secretaría de Transporte comience a cancelar esos fondos, una cuestión que las empresas consideran importante para aliviar sus dificultades financieras.
Aunque la decisión permitirá afrontar parte de los mayores costos, desde el sector empresario mantienen sus advertencias sobre la situación económica de la actividad y la necesidad de contar con ingresos suficientes para sostener las prestaciones.
El costo de los subsidios y la presión sobre la inflación
El incremento de las compensaciones al transporte también tiene una dimensión fiscal. Mantener congeladas las tarifas implica que el Estado debe destinar más recursos para cubrir la diferencia entre los ingresos tarifarios y los costos reconocidos del sistema.
Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, los subsidios nacionales al transporte acumularon 679.000 millones de pesos entre enero y el 19 de octubre.
Las empresas estimaban que el sector necesitaba alrededor de un billón de pesos anuales para afrontar sus compromisos y habían solicitado un incremento del 15% en las compensaciones, equivalente a unos 150.000 millones de pesos adicionales.
Hasta el momento, el Ministerio de Economía no había precisado el monto extra que destinaría al sistema para sostener el congelamiento tarifario.
La decisión también se relaciona con la política oficial de contención de la inflación. El Gobierno busca evitar nuevos aumentos en un servicio utilizado diariamente por millones de personas y que tiene incidencia directa sobre los gastos de trabajadores, estudiantes y familias.
En septiembre, el índice de precios al consumidor registró una suba del 1,9%, frente al 1,7% de agosto. En ese contexto, evitar nuevos incrementos en el transporte aparece como una de las herramientas para moderar las presiones sobre los precios.
Sin embargo, el desafío no se limita a mantener estable el boleto. La cantidad de pasajeros que utilizan colectivos se redujo aproximadamente un tercio durante los últimos años, mientras que el pasaje acumuló un incremento del 1.513% desde diciembre de 2023, según las estimaciones del IIEP.
El nuevo esquema intenta encontrar un equilibrio entre las necesidades financieras de las empresas, el gasto público y la capacidad de pago de los usuarios. Por ahora, el Gobierno eligió reforzar los subsidios antes que habilitar otra actualización tarifaria, aunque las diferencias entre jurisdicciones seguirán marcando cuánto cuesta viajar en el transporte público del AMBA.









