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E-commerce en Argentina: el desafío de entregar cada vez más pedidos
El crecimiento del e-commerce argentino multiplica los desafíos logísticos: más compras, mayor volumen de entregas y consumidores que reclaman flexibilidad, información y previsibilidad.
Hay un momento en toda compra online en el que la pantalla deja de ser protagonista. El pedido ya fue confirmado y comienza un recorrido que puede definir si una experiencia satisfactoria termina realmente de esa manera.
Ese tramo adquiere cada vez más importancia en Argentina. El comercio electrónico (E-commerce) creció durante el primer semestre de 2026 y puso nuevamente el foco sobre una cuestión que muchas veces queda detrás de la operación digital: cómo hacer llegar millones de productos a sus compradores de manera eficiente.
Los datos muestran la magnitud del desafío. La facturación del comercio electrónico alcanzó los $19.533.815 millones durante los primeros seis meses del año, con una suba del 28% respecto del mismo período de 2025.
En paralelo, se registraron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más interanual. La cantidad de artículos comercializados llegó a 248 millones, con un crecimiento del 22%, mientras que el ticket promedio fue de $107.597.
El aumento de las ventas, por lo tanto, tiene una consecuencia directa: más pedidos que preparar, transportar, rastrear y entregar.
El domicilio sigue siendo la principal opción
En ese crecimiento, la entrega a domicilio conserva un papel central. Según los datos de CACE incluidos en el material, el 60% de las entregas de e-commerce se realiza en el domicilio del comprador.
Los puntos de venta representan el 31% y las sucursales de operadores logísticos concentran el 6%. La distribución muestra que, pese a la aparición de nuevas alternativas, el envío hasta el domicilio continúa siendo el principal mecanismo para completar una compra.
El relevamiento de DHL permite observar además qué esperan los consumidores. En Argentina, el 79% de los compradores consultados prefiere recibir el paquete en su domicilio, mediante un vecino o en un lugar considerado seguro.
Las alternativas también tienen espacio. El 16% opta por lockers y el 6% por tiendas o puntos de conveniencia.
Esta diversidad revela un cambio en la forma de pensar la entrega. La comodidad no depende exclusivamente de que el paquete llegue a una vivienda, sino también de contar con opciones cuando el comprador no puede recibirlo.
La logística empieza antes de la entrega
El crecimiento del volumen vuelve más visibles los problemas que pueden producirse durante el recorrido. Una dirección incorrecta o la ausencia de información pueden generar nuevos intentos, mayores distancias recorridas y demoras.
La denominada primera y última milla concentran buena parte de esa problemática porque conectan los centros de distribución con el destino final. En especial, la última milla constituye el punto en el que la operación logística entra directamente en contacto con el cliente.
Por eso, la planificación de recorridos, la correcta identificación de los paquetes y la información sobre el estado del envío adquieren una importancia creciente.
La trazabilidad cumple un papel clave en ese proceso. Permite seguir la ubicación de un pedido y detectar posibles desvíos, pero también proporciona al consumidor una herramienta concreta para conocer qué está ocurriendo con su compra.
El tiempo de entrega es importante, aunque los datos citados en el informe de DHL muestran que existen otros factores capaces de modificar una decisión de compra. En su relevamiento global, el 67% de los compradores consultados afirmó haber abandonado alguna vez un carrito por cuestiones vinculadas con la propuesta de entrega.
Además, siete de cada diez señalaron que no volverían a comprar a una marca si no confían en el proveedor encargado de las entregas y devoluciones.
El desafío de las devoluciones
La operación tampoco termina necesariamente cuando el producto llega al domicilio. Los cambios, devoluciones, reparaciones o retornos generan nuevos movimientos y obligan a las empresas a administrar el camino inverso.
GS1 Argentina denomina logística inversa a la organización de ese recorrido hacia la empresa, el distribuidor u otro punto de la cadena.
La expansión internacional suma otra variable. Durante el primer semestre de 2026, el 18% de los encuestados por CACE aseguró haber realizado su primera compra online internacional durante ese año.
A nivel global, DHL señala que siete de cada diez compradores online ya realizan compras en otros países. Para las empresas, esto amplía el mercado potencial, pero también implica resolver trayectos más largos, diferentes puntos de distribución y sistemas de devolución.
En América Latina, el fenómeno mantiene un ritmo acelerado. Endeavor y Mercado Libre proyectan que el comercio electrónico regional llegará a los US$215.310 millones durante 2026, con Argentina, Brasil y México concentrando cerca del 85% de las ventas online.
El teléfono también ocupa un lugar central: el 84% de las compras de la región se realiza desde smartphones.
En ese escenario, la logística adquiere una dimensión que excede el traslado de un paquete. El crecimiento del e-commerce obliga a coordinar información, recorridos, alternativas de entrega y devoluciones para sostener una experiencia que comienza mucho antes de que el comprador reciba el producto.
La entrega a domicilio sigue siendo la opción predominante en Argentina, pero los datos muestran que el consumidor también demanda flexibilidad. Para las empresas, el desafío será acompañar el aumento de las ventas con una estructura capaz de responder a esas nuevas expectativas.






