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Luján ganó en Devoto y prolongó su racha perfecta
Luján venció a General Lamadrid con un gol agónico de Fermín Urtasun. El conjunto lujanero alcanzó seis victorias consecutivas y ratificó su candidatura en la Zona B.
Los equipos que aspiran a pelear campeonatos suelen superar pruebas exigentes en momentos clave de la temporada. Luján logró exactamente eso al derrotar por 1 a 0 a General Lamadrid en Villa Devoto y consolidar su gran presente en la Primera División C.
El triunfo llegó en el último suspiro del encuentro gracias a una notable definición de Fermín Urtasun, pero fue el resultado de una actuación sólida y convincente desarrollada a lo largo de los noventa minutos.
Frente al líder de la Zona B, el conjunto de la Basílica mostró personalidad, dominio territorial y una búsqueda constante del arco rival.
La victoria representa mucho más que tres puntos. Es una demostración de carácter frente a un rival directo y un mensaje para el resto de los competidores.
Luján fue protagonista
Desde el inicio quedó claro cuál era la intención del equipo dirigido por Martín Pérez Bianchi. A pesar de jugar como visitante, asumió el protagonismo y buscó imponer condiciones.
El terreno reducido obligó a modificar algunos aspectos del juego habitual, pero el conjunto lujanense se adaptó rápidamente y encontró espacios para generar peligro.
Lucas Gómez protagonizó la primera llegada clara con un remate cruzado que pasó cerca del poste.
Posteriormente, Facundo Rojas llegó a convertir lo que parecía la apertura del marcador, aunque la acción fue anulada por el árbitro en una decisión que despertó controversia.
Lejos de desanimarse, Luján mantuvo la intensidad y siguió atacando.
Solidez en todas las líneas
Uno de los aspectos más destacados de la campaña actual es el equilibrio que logró alcanzar el equipo.
Mientras los delanteros generan peligro constante, la defensa se mantiene firme y ofrece seguridad.
Ante Lamadrid volvió a quedar demostrado. El arquero Lucas Torlaschi prácticamente no tuvo intervenciones de riesgo gracias al trabajo coordinado de los defensores y mediocampistas.
La presión alta y la recuperación rápida permitieron sostener el dominio territorial durante gran parte del partido.
Tomás Dopazo y Eladio Ramos también tuvieron oportunidades para marcar, pero se encontraron con una destacada actuación del arquero Acosta, una de las figuras del encuentro.
El premio llegó al final
Cuando el empate parecía inevitable, el partido ofreció un desenlace memorable.
La expulsión de un futbolista local incrementó la presión visitante en los minutos finales. Luján entendió que era el momento de arriesgar y fue decididamente por la victoria.
Tras una serie de ataques consecutivos, la pelota llegó a Fermín Urtasun, quien encontró el espacio necesario para sacar un remate potente y preciso desde media distancia.
El disparo sorprendió a Acosta y terminó en el fondo de la red.
La celebración fue inmediata y reflejó la importancia de un triunfo que puede resultar determinante en la lucha por los primeros lugares.
Un presente que alimenta la ilusión
La actualidad de Luján invita al entusiasmo. Las seis victorias consecutivas no son producto de la casualidad, sino consecuencia de un funcionamiento colectivo cada vez más consolidado.
El equipo muestra confianza, disciplina táctica y una mentalidad competitiva que le permite sostener resultados positivos incluso en escenarios complejos.
La victoria sobre Lamadrid adquiere un valor especial porque llegó frente a un rival directo y en condición de visitante.
Además, permite encarar el cierre de la primera rueda con expectativas renovadas y con la certeza de que el equipo está en condiciones de competir por objetivos importantes.
Con una identidad definida, una defensa confiable y futbolistas capaces de resolver partidos cerrados, Luján atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos tiempos y mantiene intacta la ilusión de seguir escalando posiciones en busca del gran objetivo de la temporada.



