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Exvotos de la Basílica de Luján: crece el interrogante sobre piezas históricas desaparecidas
La ausencia de históricos exvotos de la Basílica de Luján, entre ellos sables atribuidos a José de San Martín y Juan Domingo Perón, genera preguntas sobre su destino y preservación.
La ausencia de objetos históricos que durante décadas estuvieron exhibidos en las capillas laterales de la Basílica de Luján abrió interrogantes sobre su paradero y el destino del patrimonio religioso y cultural del santuario.
Interrogantes sobre piezas históricas
Entre los elementos que, según recuerdan fieles e investigadores, formaban parte de esas vitrinas se encontraban diversos exvotos: sables, piezas de plata y oro, y otros objetos donados como ofrendas a la Virgen de Luján en agradecimiento por favores recibidos o como expresión de devoción.
Algunos de esos objetos poseen además un valor histórico particular. Entre ellos se menciona el sable que habría sido donado por José de San Martín en 1823, a su regreso de la campaña libertadora en Perú, así como otro sable ofrecido a la Virgen por Juan Domingo Perón el 24 de marzo de 1944.
Si bien durante años estos objetos fueron exhibidos en espacios laterales del templo, en la actualidad no se encuentran visibles para el público. La situación generó inquietud entre devotos, visitantes habituales e historiadores locales, que reclaman precisiones sobre su ubicación y estado de conservación.
La pregunta central apunta a si las piezas fueron retiradas para su preservación, trasladadas a depósitos o museos, o si forman parte de algún proceso de restauración o catalogación.
El santuario pertenece a la jurisdicción de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján y constituye uno de los centros de peregrinación religiosa más importantes de la Argentina, visitado cada año por millones de fieles.
El valor histórico y religioso de los exvotos
La palabra exvoto proviene del latín “ex voto”, expresión que significa “proveniente de un voto”. En términos religiosos, hace referencia a los objetos o acciones ofrecidas como cumplimiento de una promesa o como agradecimiento por un favor recibido.
A lo largo de la historia, los exvotos han estado presentes en numerosas culturas y religiones. Pueden adoptar distintas formas: ofrendas materiales, rituales, peregrinaciones, donaciones u otras manifestaciones de fe.
En el caso de los santuarios católicos, los exvotos suelen materializarse en objetos donados por los fieles. Estos pueden ser placas con inscripciones, piezas de metal, obras de arte o elementos personales vinculados a la promesa realizada.
Más allá de su dimensión religiosa, estas piezas poseen también un valor cultural e histórico. Constituyen testimonios materiales de la religiosidad popular y reflejan aspectos de la vida social, política y artística de las comunidades que los produjeron.
En espacios como la Basílica de Luján, los exvotos han conformado tradicionalmente una colección de gran diversidad, que incluye desde objetos sencillos hasta donaciones de figuras públicas o instituciones.
Patrimonio cultural bajo protección
La conservación de estos bienes no solo responde a criterios religiosos, sino también a obligaciones legales vinculadas a la preservación del patrimonio cultural.
La Constitución Nacional establece en su artículo 41 la responsabilidad de las autoridades en la preservación del patrimonio natural y cultural. A su vez, el artículo 75 inciso 19 asigna al Congreso la facultad de dictar normas destinadas a proteger el patrimonio artístico y los espacios culturales.
En ese marco normativo se inscribe la protección de la Basílica de Luján, declarada Monumento Histórico Nacional mediante el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N.º 283/1998.
A partir de esa declaración, la preservación del patrimonio del templo —que incluye mobiliario, imágenes, instrumentos musicales, tesoros y exvotos— se encuentra bajo la órbita de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, organismo dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación.
Entre los bienes protegidos también se destaca el histórico órgano de tubos Cavaillé Coll-Mutin, considerado una pieza de gran valor patrimonial dentro del templo.
En este contexto, especialistas señalan que los objetos basilicales forman parte de un acervo cultural cuya preservación requiere inventarios actualizados, condiciones adecuadas de conservación y, cuando es posible, su exhibición pública.
Por ello, el interrogante sobre el paradero de los exvotos históricos no solo despierta interés entre los fieles, sino también entre quienes consideran que estas piezas constituyen parte de la memoria cultural vinculada al santuario mariano más emblemático del país.



