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Dengue y virus respiratorios: alertan por brotes y piden reforzar la prevención
El dengue y los virus respiratorios generan preocupación sanitaria en la región. Especialistas piden reforzar prevención, vigilancia y vacunación ante posibles brotes y cambios en la circulación viral.
En un contexto de epidemiología dinámica, marcado por cambios en la circulación del dengue y un adelantamiento en la temporada de enfermedades respiratorias, autoridades sanitarias y especialistas coinciden en una advertencia central: es necesario anticiparse. Esto implica reforzar la vigilancia epidemiológica, sostener las medidas preventivas y garantizar la preparación de los sistemas de salud.
Escenario regional y coordinación sanitaria
El escenario regional refleja esta preocupación. En el norte argentino, la provincia de Salta impulsó una instancia de articulación binacional con Bolivia para analizar la situación en zonas de frontera, donde la movilidad poblacional incrementa el riesgo sanitario.
Desde el Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Tarija informaron que, en lo que va del año, se confirmaron 103 casos, principalmente en Bermejo y Yacuiba, además de dos casos importados de dengue. A esto se suma el dato del departamento de Santa Cruz, que supera los 3.000 casos de chikunguña, lo que eleva el nivel de alerta regional.
Como resultado del encuentro, se acordó fortalecer la coordinación entre equipos técnicos y hospitales de frontera, avanzar en capacitaciones conjuntas y consolidar el intercambio de información en tiempo real. Además, se prevé una nueva reunión en el corto plazo para evaluar la evolución epidemiológica y ajustar estrategias.
Dengue y virus: vigilancia activa y riesgo de brotes
A nivel continental, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reiteró la importancia de sostener y reforzar las acciones de prevención, vigilancia y preparación sanitaria. Durante 2025, en las Américas se notificaron más de 4,4 millones de casos sospechosos de dengue, con más de 1,6 millones confirmados, además de miles de casos graves y más de dos mil fallecimientos.
En lo que va de 2026, si bien se observa una disminución respecto del mismo período del año anterior, el organismo advierte que la situación sigue siendo variable entre subregiones. La circulación simultánea de los cuatro serotipos del virus del dengue mantiene el riesgo de brotes y de formas graves de la enfermedad.
En paralelo, la detección de una nueva variante de influenza y la evidencia de un inicio más temprano de los virus respiratorios llevaron a las autoridades a adelantar la campaña de vacunación antigripal 2026. El objetivo es alcanzar mayores niveles de cobertura antes del pico de transmisión.
El médico infectólogo Pablo Bonvehí subrayó que “los escenarios pueden modificarse rápidamente” y destacó la importancia de la articulación entre jurisdicciones y la vigilancia activa para detectar cambios en la circulación viral de forma temprana.
Prevención, vacunación y respuesta sanitaria
Los especialistas coinciden en que la vacunación es una herramienta clave, segura y eficaz para reducir el riesgo de complicaciones. En ese sentido, recomiendan completar los esquemas disponibles, tanto para gripe como para dengue, según las indicaciones oficiales.
Además, remarcan la importancia de la consulta médica precoz ante síntomas compatibles, como fiebre, dolor muscular o erupciones cutáneas, para evitar complicaciones y reducir la presión sobre el sistema sanitario.
La coexistencia de dengue, chikunguña y virus respiratorios plantea un desafío adicional para los equipos de salud. Por ello, se vuelve indispensable combinar estrategias: inmunización, diagnóstico temprano y medidas sostenidas de prevención comunitaria.
Finalmente, los expertos destacan el rol central de la comunidad en la prevención del dengue. Las acciones de descacharreo, como eliminar recipientes que acumulen agua, limpiar canaletas y mantener tapados los tanques, resultan fundamentales para reducir los criaderos del mosquito vector.
A estas medidas se suman el uso de repelentes, la instalación de mosquiteros y la utilización de ropa adecuada en zonas de riesgo. La combinación de estrategias individuales, comunitarias y sanitarias sigue siendo la herramienta más efectiva para disminuir el impacto de estas enfermedades.


