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Sarampión en América: por qué la OPS pide reforzar la vacunación

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Alerta Sarampión

El sarampión volvió a expandirse en América y la OPS advierte por las brechas de inmunización. La vigilancia epidemiológica y la vacunación son claves para frenar nuevos brotes.

El sarampión volvió a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria de América debido al fuerte incremento de casos registrado durante 2026.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió reforzar las campañas de vacunación y las tareas de vigilancia para evitar que la transmisión continúe extendiéndose.

El regreso de los brotes

La enfermedad había sido eliminada como transmisión endémica en las Américas en 2016, después de años de esfuerzos coordinados. Sin embargo, el estatus regional se perdió posteriormente y los nuevos brotes pusieron nuevamente en evidencia la necesidad de mantener altas coberturas de inmunización.

La situación comenzó a deteriorarse de manera marcada durante 2025. Ese año se notificaron 14.891 casos confirmados y 29 muertes en 13 países, un aumento de 32 veces respecto de 2024, según la OPS.

La tendencia continuó durante 2026 y llevó al organismo regional a emitir nuevas alertas. A mediados de junio, la OPS contabilizaba 22.324 casos confirmados y 38 muertes en 17 países y territorios, con un aumento del 207% frente al mismo período del año anterior.

El riesgo sanitario fue evaluado como muy alto debido a una combinación de factores: persistencia de brotes, aparición de casos en nuevas zonas, movilidad internacional y brechas de inmunidad.

La preocupación no está vinculada únicamente con el número acumulado de contagios. El sarampión es altamente transmisible y puede propagarse con rapidez en comunidades donde existen personas que no están vacunadas o tienen esquemas incompletos.

La OPS considera que la situación puede ser revertida, pero advierte que requiere acciones sostenidas y coordinadas.

La vacunación aparece como la principal herramienta preventiva. Sin embargo, la inmunización debe complementarse con vigilancia epidemiológica y capacidad de respuesta rápida ante la aparición de nuevos casos.

Los países más afectados

Los brotes no presentan la misma intensidad en todos los países de la región. Una parte mayoritaria de los diagnósticos se concentra en un grupo reducido de territorios.

Según el informe regional publicado en junio, México registraba 11.532 casos confirmados, Guatemala 6.895, Estados Unidos 2.073 y Canadá 1.071. En conjunto, estos cuatro países representaban el 97% de los casos confirmados en las Américas hasta el 13 de junio.

México y Guatemala concentraban la mayor cantidad de diagnósticos, mientras que Estados Unidos y Canadá también registraban transmisión significativa.

Perú atravesaba una situación particular, con casos concentrados principalmente en la región de Puno. La OPS indicó que la transmisión continuaba en ese territorio, mientras otros países mostraban comportamientos diferentes.

La evolución de los casos también está relacionada con la movilidad de las personas. El virus puede ingresar a una comunidad a través de viajeros infectados y comenzar a circular si encuentra una población con niveles insuficientes de protección.

Por eso, la OPS ha recomendado fortalecer las medidas de vigilancia en los países que reciben viajeros procedentes de zonas con transmisión activa.

El problema se vuelve especialmente relevante durante grandes eventos internacionales, cuando aumenta considerablemente el movimiento de personas entre distintos países.

La organización también ha advertido sobre el impacto que pueden tener los brotes en las poblaciones con acceso limitado a los servicios sanitarios. Las dificultades para acceder a la vacunación, la detección tardía y las barreras para recibir atención pueden favorecer la expansión de los contagios.

caída histórica en la vacunación sarampión

Los niños pequeños se encuentran entre los grupos más afectados. En los primeros informes de 2026, la OPS observó una incidencia particularmente elevada entre los menores de un año y una importante concentración de casos entre niños.

Las complicaciones pueden ser graves. La enfermedad puede provocar neumonía, encefalitis y otras consecuencias que pueden requerir internación y, en determinados casos, ocasionar la muerte.

Una enfermedad prevenible

El resurgimiento del sarampión en América vuelve a poner el foco sobre las coberturas de vacunación.

La OPS informó que solo un tercio de los países y territorios de la región había alcanzado una cobertura de al menos 95% con la primera dosis, mientras que solo una quinta parte había alcanzado ese nivel con la segunda dosis, según los datos difundidos en febrero.

La situación genera una acumulación de personas susceptibles y aumenta las posibilidades de que un brote se extienda.

El organismo recomienda fortalecer las actividades de vacunación para cerrar esas brechas y alcanzar niveles de cobertura capaces de impedir la circulación sostenida del virus.

La vigilancia también tiene un papel fundamental. Detectar un caso sospechoso de manera temprana permite iniciar una investigación, confirmar el diagnóstico y adoptar rápidamente las medidas necesarias para identificar posibles contactos y cortar la transmisión.

La OPS recomienda además reforzar la capacidad de los laboratorios y realizar búsquedas activas de casos en comunidades e instituciones cuando la situación epidemiológica lo requiera.

El objetivo es evitar que un caso aislado se transforme en un brote de mayor magnitud.

El organismo también insiste en la importancia de que las personas que viajen hacia zonas con circulación activa revisen su situación de vacunación. Esta recomendación adquiere particular relevancia en un escenario de alta movilidad internacional.

La experiencia de los últimos años muestra que los avances contra el sarampión requieren continuidad. La región había logrado eliminar la transmisión endémica, pero las brechas de inmunización permitieron que el virus volviera a encontrar condiciones favorables para circular.

El actual escenario representa un desafío sanitario importante, pero la OPS sostiene que puede revertirse.

Para conseguirlo, las autoridades sanitarias deberán sostener las campañas de vacunación, recuperar coberturas, detectar rápidamente los casos y responder de manera coordinada ante los brotes.

La situación también exige prestar atención a las poblaciones con mayores dificultades de acceso a los servicios sanitarios, ya que las desigualdades pueden traducirse en brechas de protección.

El llamado de la OPS no se limita, por lo tanto, a una campaña puntual. La organización plantea fortalecer de manera permanente la inmunización y la vigilancia epidemiológica.

El sarampión es altamente contagioso, pero prevenible mediante vacunación. Frente al aumento registrado en América, la estrategia vuelve a concentrarse en una herramienta conocida: alcanzar coberturas elevadas, completar los esquemas correspondientes y actuar con rapidez ante cada caso sospechoso.

La evolución de los brotes durante los próximos meses permitirá determinar si las medidas implementadas logran reducir la circulación del virus. Mientras tanto, la OPS mantiene su advertencia y considera prioritario cerrar las brechas de inmunidad para evitar una expansión mayor de la enfermedad en la región.

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