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Dictan prisión preventiva para un acusado por la muerte de Jeremías Sosa
La Justicia ha dictado prisión preventiva para Néstor Oscar Rebottaro, acusado de participar activamente en el brutal linchamiento que acabó con la vida de Jeremías Sosa en la localidad de Olivera.
La palabra prisión vuelve a resonar con fuerza en la localidad de Olivera, donde el asesinato de Jeremías Sosa a manos de un grupo de vecinos aún genera conmoción. Esta semana, el Juzgado de Garantías N°3 del Departamento Judicial de Mercedes dictó prisión preventiva para Néstor Oscar Rebottaro, uno de los presuntos participantes en el linchamiento que terminó con la vida del joven de 29 años el pasado 22 de febrero.
La resolución judicial representa un nuevo paso en la investigación que busca esclarecer las circunstancias del crimen y determinar las responsabilidades individuales de los implicados. Rebottaro había sido capturado el 10 de junio, luego de permanecer prófugo durante varios meses. Su detención se concretó en una isla del delta del Paraná, en jurisdicción de Zárate, donde se había refugiado para evadir a la Justicia.
Cambio en la calificación del delito y prisión efectiva
Inicialmente, el expediente fue caratulado como “homicidio en riña”, pero con el avance de la causa y la incorporación de nuevos elementos probatorios, la Fiscalía solicitó la modificación de la calificación legal. El caso ahora se investiga bajo la figura de “homicidio agravado por alevosía”, una imputación que implica penas más severas, incluso prisión perpetua en caso de condena.
Según los informes judiciales, Rebottaro habría golpeado dos veces en el rostro a Sosa mientras la víctima yacía en el suelo, completamente indefensa. Para los investigadores, este accionar constituye una conducta alevosa, es decir, que el acusado se aprovechó de la situación de vulnerabilidad de la víctima para atacarla sin posibilidad de defensa.
La defensa del imputado intentó obtener prisión domiciliaria en una vivienda ubicada en la localidad de Cortínes, pero el pedido fue rechazado de plano por el magistrado interviniente. Así, Rebottaro será trasladado a una unidad penitenciaria del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde permanecerá detenido hasta la celebración del juicio oral o nuevas decisiones procesales.
Un crimen que aún busca justicia plena
Con esta medida, ya son cinco los imputados que permanecen bajo prisión preventiva por el asesinato de Jeremías Sosa. No obstante, la investigación continúa su curso, ya que todavía hay tres personas con pedido de captura activo: Agustina Atrio, Walter Atrio y su hijo Matías Atrio. Todos ellos permanecen prófugos desde hace más de cinco meses.
La Justicia trabaja en coordinación con distintas fuerzas de seguridad para dar con su paradero y completar el círculo de responsabilidades que rodean este hecho.

La voz de la familia
Desde el momento del crimen, los allegados de Jeremías Sosa han defendido con firmeza su buen nombre. La familia desmintió categóricamente las versiones que intentaban vincularlo con algún tipo de actividad delictiva. Aseguran que Jeremías era un hombre trabajador, padre de dos hijos, que se encontraba de visita en Olivera cuando fue víctima de una violencia desmedida e injustificada.
“Lo mataron sin razón, sin pruebas, solo por rumores. No queremos venganza, queremos justicia”, expresó en su momento uno de sus hermanos.
Reflexión social y mirada judicial
El caso Sosa reabrió el debate sobre los linchamientos y las consecuencias de actuar por mano propia en contextos de inseguridad o sospecha. La prisión preventiva dictada a Rebottaro no solo tiene un efecto legal, sino también simbólico: transmite un mensaje claro sobre la gravedad de estas conductas y la necesidad de que las instituciones actúen dentro del marco de la ley.
La figura del linchamiento, más allá de sus implicancias penales, deja a la vista una fractura social que urge atender. La prisión de los responsables, sin embargo, solo representa un aspecto del proceso. La reconstrucción del tejido social y la garantía de un sistema judicial eficiente y transparente son tareas igualmente urgentes.
La resolución judicial que mantiene a Néstor Rebottaro tras las rejas reafirma el rumbo de una investigación que busca esclarecer uno de los crímenes más aberrantes ocurridos en la región en los últimos años. El avance de la causa y el cambio en la carátula indican que la prisión preventiva no es un acto aislado, sino parte de una estrategia penal orientada a lograr justicia y enviar un mensaje disuasivo frente a la violencia colectiva.
A la espera de nuevas detenciones y del desarrollo del juicio, la familia de Jeremías Sosa mantiene viva la memoria del joven y renueva su reclamo: “Que paguen los que lo mataron. Jeremías no merecía ese final”.




