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Paro nacional y movilización de ATE contra la reforma laboral
ATE ratificó un paro nacional con movilización al Congreso este martes, en una respuesta contundente al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional.
La confrontación entre el Gobierno nacional y los principales gremios estatales escaló dramáticamente, culminando en la convocatoria a una jornada de protesta a nivel nacional para este martes. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) no solo confirmó la medida de fuerza, sino que la articuló con una concentración masiva frente al Congreso de la Nación, en una maniobra estratégica que busca presionar a los legisladores.
La movilización cobra una relevancia particular, dado que coincide con el inicio del tratamiento de la reforma laboral —una pieza central del plan económico de la administración de Javier Milei— en sesiones extraordinarias. Desde la central sindical consideran que esta iniciativa avanza sin miramientos sobre los derechos fundamentales de los trabajadores, tanto del sector público como del privado. La tensión promete trasladarse a las calles y al recinto legislativo, anticipando un escenario de alta conflictividad política y social.
La Dura Postura de ATE
La conducción del gremio ha sido enfática en su rechazo al proyecto oficial, desmintiendo la narrativa gubernamental de una simple “modernización”. Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital, denunció que la propuesta es, en realidad, “un retroceso” que habilita el desmantelamiento del sistema de protección laboral vigente.
Según las advertencias del sindicato, la iniciativa tiene como objetivos primordiales:
Debilitar la organización sindical, afectando la capacidad de acción y representación de los trabajadores.
Eliminar o modificar convenios colectivos, erosionando conquistas históricas en materia de condiciones laborales.
Relativizar el régimen de indemnizaciones, dejando a los trabajadores en una posición de mayor vulnerabilidad ante los despidos.
Un punto de preocupación adicional para el gremio es la falta de transparencia. Fuentes sindicales alertaron que el texto completo del proyecto aún no fue difundido de manera integral, lo que incrementa la incertidumbre. “No se conocen los detalles finales y ese hermetismo es parte del problema. Se trata una ley estructural que impactará en millones de personas”, remarcaron, exigiendo claridad y debate público sobre la legislación que definirá el futuro del empleo en Argentina.
Demandas que va más allá de la ley
Si bien la oposición a la reforma laboral es el motor principal del paro, la agenda de ATE incluye un pliego de exigencias mucho más amplio que refleja la crisis económica y el malestar en el sector público. Entre las demandas urgentes se encuentran:
Reapertura inmediata de paritarias: Una exigencia central para compensar la drástica pérdida de poder adquisitivo que sufrieron los salarios frente a la inflación.
Recomposición salarial: Implementar aumentos concretos que permitan recuperar el poder de compra de los trabajadores estatales.
Pase a planta permanente: Regularizar la situación laboral de miles de trabajadores precarizados que cumplen funciones esenciales en el Estado.
Reincorporación de despedidos: Dar marcha atrás con los ceses de contratos que se registraron en diversas dependencias públicas.
Otro eje de movilización es el rechazo categórico al rumoreado plan del Ejecutivo de implementar un recorte del 10% de personal en organismos públicos. ATE advirtió que esta medida pondría en riesgo áreas sensibles como ANSES, INDEC, CONICET, ENARGAS, INTA, INTI y ENACOM, afectando directamente la prestación de servicios fundamentales a la ciudadanía.
El tablero gremial: unidad y presión sostenida
La conflictividad sindical se articula con movimientos estratégicos en la cúpula del gremialismo. Daniel Catalano confirmó que existen conversaciones avanzadas con sectores de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) para coordinar acciones conjuntas y construir un frente común contra el ajuste.
Aunque la posibilidad de una huelga unificada de todas las centrales aún no está formalmente garantizada, el sindicalismo anticipa un escenario de confrontación sostenida. Rodolfo Aguiar, de la conducción nacional de ATE, elevó el tono de las críticas en redes sociales, asegurando que el objetivo real del proyecto no es mejorar el empleo o la productividad, sino “disciplinar a la fuerza de trabajo y reducir derechos” en el marco de un modelo de ajuste que impacta sobre trabajadores y jubilados.
Esta postura se vio reforzada por la falta de avances en la última reunión virtual con autoridades nacionales a fines de noviembre, que concluyó sin propuestas salariales concretas. Mientras el Ejecutivo confía en sancionar la reforma en tiempo récord con el apoyo de bloques aliados y el empresariado, los gremios, liderados por ATE, prometen sostener la presión callejera si el proyecto avanza sin modificaciones sustanciales.







