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Fiebre aftosa: el Gobierno cambia el sistema de vacunación del ganado
Una resolución del SENASA permitirá desde 2027 que productores agropecuarios contraten veterinarios privados para aplicar vacunas contra fiebre aftosa y brucelosis, modificando el sistema sanitario vigente en Argentina.
El Gobierno nacional avanzó con una modificación relevante en la organización de las campañas sanitarias del sector ganadero.
Reforma en la vacunación ganadera
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) estableció un nuevo sistema que permitirá a los productores elegir de forma directa a los veterinarios que aplicarán las vacunas obligatorias del rodeo bovino.
La medida quedó formalizada mediante la Resolución 201/2026, publicada en el Boletín Oficial, que introduce cambios en el esquema de vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina.
Hasta el momento, la vacunación se organizaba en gran medida a través de entes sanitarios regionales que coordinaban las campañas en cada distrito. Estos organismos gestionaban la compra, distribución y aplicación de las vacunas en los establecimientos rurales de su jurisdicción.
Con el nuevo modelo, los productores registrados en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios) podrán seleccionar veterinarios privados acreditados para llevar adelante todo el proceso sanitario.
Vacunación contra la fiebre aftosa
La nueva normativa establece que los veterinarios deberán estar debidamente habilitados por el SENASA para actuar como vacunadores oficiales. Además, deberán contar con acreditación específica para intervenir en la vacunación contra brucelosis bovina.
Entre las obligaciones de los profesionales se encuentra la correcta conservación de las vacunas, asegurando el mantenimiento de la cadena de frío durante el transporte y almacenamiento. Este aspecto es considerado clave para garantizar la eficacia de las dosis aplicadas.
Asimismo, cada vacunación deberá registrarse en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA), herramienta digital que permite monitorear la situación sanitaria del ganado en todo el territorio nacional.
La resolución también establece que las vacunas deberán adquirirse exclusivamente a través de laboratorios productores, importadores o establecimientos habilitados por la autoridad sanitaria.
Debate sobre el modelo anterior
El cambio en el sistema sanitario fue defendido por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien cuestionó el funcionamiento del esquema previo.
Según el funcionario, la organización territorial por entes sanitarios limitaba la competencia entre prestadores del servicio y generaba diferencias de costos entre regiones productivas.
Además, señaló que la fragmentación del sistema dificultaba la creación de redes de distribución más eficientes para las vacunas, al dividir el país en numerosas zonas operativas independientes.
En un mercado más abierto, planteó el ministro, laboratorios o empresas especializadas podrían desarrollar sistemas logísticos a escala nacional, con distribución directa en los establecimientos rurales y mejores condiciones de conservación de las dosis.
Control y responsabilidades
Pese a la flexibilización del sistema, el SENASA mantendrá un rol central en el control sanitario. Los veterinarios que participen en las campañas deberán actuar también como informantes del organismo.
Entre sus responsabilidades se incluye reportar cualquier situación que pueda afectar la sanidad animal, como mortandad de ganado, inconsistencias en los registros o movimientos irregulares de hacienda.
El nuevo esquema comenzará a implementarse a partir del 1 de enero de 2027. De esta manera, el organismo sanitario buscará combinar una mayor libertad operativa para los productores con mecanismos de control que garanticen la continuidad de las campañas sanitarias obligatorias en todo el país.