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Enfermedades respiratorias: qué hacer ante los síntomas y cómo prevenir contagios

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Enfermedades respiratorias: Gripe en adultos

Las enfermedades respiratorias requieren reforzar la prevención durante el invierno, con vacunas al día, ventilación, higiene y cuidados específicos ante fiebre o síntomas persistentes.

Durante el invierno, la circulación de infecciones respiratorias suele aumentar y las bajas temperaturas favorecen una mayor permanencia de las personas en ambientes cerrados. En este contexto, la gripe, la bronquiolitis, la bronquitis y la neumonía se encuentran entre los cuadros que requieren mayor atención.

Ante la aparición de fiebre u otros síntomas que dificulten las actividades habituales, las recomendaciones sanitarias apuntan a reducir el contacto con otras personas y evitar la transmisión de la infección.

Una de las principales medidas consiste en permanecer en el hogar hasta sentirse mejor y hasta que hayan pasado al menos 24 horas desde la desaparición de la fiebre. La indicación busca evitar que una persona continúe exponiendo a otras mientras atraviesa la etapa de mayor malestar o contagiosidad.

La precaución debe ser todavía mayor cuando existe contacto con personas vulnerables, como quienes tienen un sistema inmunológico comprometido o factores de riesgo para desarrollar una enfermedad respiratoria grave.

Enfermedades respiratorias y grupos vulnerables

Las personas con enfermedades crónicas o alteraciones del sistema inmunológico pueden presentar un mayor riesgo de complicaciones frente a determinadas infecciones respiratorias. Por ese motivo, las recomendaciones de prevención adquieren especial importancia en hogares donde viven o permanecen personas con estas condiciones.

Durante al menos los primeros cinco días desde el inicio de los síntomas, se aconseja evitar especialmente el contacto personal con personas vulnerables. Luego, los cuidados deben mantenerse reforzados hasta el décimo día.

Entre las medidas recomendadas se encuentran el uso de barbijo, la ventilación de los ambientes y el lavado frecuente de manos. Estas acciones pueden ayudar a reducir la posibilidad de transmisión, especialmente en espacios cerrados.

La aparición de síntomas que empeoran o persisten debe motivar una consulta médica. La evaluación profesional permite determinar el origen del cuadro y establecer el tratamiento adecuado.

No automedicarse

Uno de los principales consejos ante una enfermedad respiratoria es evitar la automedicación. El uso de medicamentos sin indicación profesional puede dificultar la identificación de los síntomas y retrasar un diagnóstico adecuado.

La misma recomendación se aplica a los menores de edad. No se deben administrar medicamentos por cuenta propia ni recurrir a remedios caseros como reemplazo de una consulta médica.

Una infección respiratoria puede presentar síntomas similares a otros cuadros, pero requerir un seguimiento diferente. Por eso, la evaluación de un profesional resulta fundamental cuando el cuadro no mejora o aparecen signos de agravamiento.

Vacunación y prevención durante el invierno

La vacunación es otra de las herramientas centrales para prevenir complicaciones. Las recomendaciones sanitarias indican que niños y adultos deben mantener actualizadas las vacunas correspondientes al Calendario Nacional de Vacunación.

En el caso de la gripe, los niños de 6 a 24 meses deben recibir dos dosis separadas por cuatro semanas si es la primera vez que se vacunan. La misma indicación alcanza a los niños de entre 24 meses y 8 años con factores de riesgo que se vacunan por primera vez. Si ya recibieron dos dosis anteriormente, corresponde una dosis anual.

La vacunación antigripal anual también está indicada para el personal de salud, las personas mayores de 65 años, las embarazadas, las puérperas hasta diez días después del egreso de la maternidad que no se hayan vacunado durante el embarazo y los mayores de 8 años con factores de riesgo.

La vacuna contra el neumococo se aplica a los niños a los 2, 4 y 12 meses. También corresponde a los adultos mayores de 65 años y a las personas de entre 5 y 64 años que presenten alteraciones del sistema inmunológico o enfermedades crónicas, entre ellas afecciones respiratorias, cardíacas, hepáticas o diabetes.

La protección contra la tos convulsa

El esquema de vacunación contra la tos convulsa o coqueluche comienza durante los primeros meses de vida. La vacuna quíntuple se aplica a los 2, 4 y 6 meses, con un refuerzo entre los 15 y 18 meses.

La triple bacteriana celular contempla una dosis para los niños que cumplen 5 años durante el año. La triple bacteriana acelular, por su parte, incluye una dosis para los niños que cumplen 11 años, una dosis durante cada embarazo después de la semana 20 de gestación y una dosis para el personal de salud que trabaja con menores de 12 meses.

En este último grupo, se recomienda revacunar cada cinco años.

Higiene y ventilación

El lavado de manos continúa siendo una de las medidas más simples y efectivas para reducir la transmisión de microorganismos. Se recomienda hacerlo con agua y jabón o utilizar alcohol en gel después de regresar de la calle, antes de preparar o consumir alimentos y después de ir al baño o cambiar pañales.

La ventilación diaria de los ambientes también es fundamental. Aunque haga frío, es importante renovar el aire de las viviendas y espacios cerrados.

Al toser o estornudar, se debe utilizar un pañuelo descartable o el pliegue del codo. También se recomienda no compartir mate, vasos, cubiertos ni utensilios personales.

Cuando una persona enferma permanece en el hogar, las superficies de uso frecuente deben limpiarse con agua y detergente o jabón, o con una solución de alcohol al 70%.

Cómo evitar riesgos al calefaccionar

Las medidas de prevención durante el invierno también incluyen el uso seguro de los sistemas de calefacción. Los braseros y las estufas a leña deben encenderse y apagarse fuera de la vivienda.

No se deben utilizar el horno ni las hornallas de la cocina para calefaccionar los ambientes. Además de consumir oxígeno, esta práctica es ineficiente y puede generar riesgos.

También se recomienda no colocar recipientes con agua sobre estufas, cocinas u otras fuentes de calor, ya que la humedad puede favorecer el desarrollo de hongos.

Los plásticos, la goma y los metales no deben arrojarse al fuego porque pueden desprender gases y vapores tóxicos. Asimismo, es importante no fumar y mantener los ambientes libres de humo.

La combinación de vacunación, higiene, ventilación y consulta médica oportuna permite reducir riesgos durante el invierno y atravesar el receso invernal con mayores medidas de protección, especialmente para los niños, los adultos mayores y las personas con factores de riesgo.

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