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Motochorros balean a repartidor y denuncian demora policial tras el brutal ataque
Un repartidor de Pedidos Ya fue baleado por motochorros dentro de una estación de servicio. Tras el violento robo de su motocicleta, denunciaron demoras en la respuesta policial y sanitaria.
Lo que comenzó como una jornada laboral habitual terminó convirtiéndose en una dramática escena de violencia urbana. Un repartidor de la plataforma Pedidos Ya fue perseguido durante varias cuadras por dos delincuentes armados que buscaban robarle la motocicleta con la que realizaba las entregas y, al no poder detenerlo en la calle, continuaron la persecución hasta una estación de servicio, donde le dispararon, lo golpearon y escaparon con el rodado.
El episodio ocurrió el viernes por la noche y volvió a exponer la creciente peligrosidad de los robos de motocicletas, una modalidad delictiva que suele tener como principal objetivo modelos de alta demanda en el mercado ilegal.
La víctima fue identificada como Valentín Abdala, de 28 años, quien se encontraba trabajando al momento del ataque.
Motochorros no detuvieron la persecución
Según pudo reconstruirse, Abdala había retirado varios pedidos en un comercio gastronómico de Open Door y emprendía viaje hacia Luján para realizar las entregas.
Al llegar al sector de Almirante Brown, detrás de la Terminal de Ómnibus, advirtió que una motocicleta tipo cross con dos ocupantes comenzaba a seguirlo.
Los delincuentes, ambos armados y con cascos colocados, intentaron interceptarlo para quedarse con la Honda Tornado que conducía el repartidor, uno de los modelos más codiciados por las bandas dedicadas al robo de motos.
Lejos de detenerse, el joven decidió acelerar con la esperanza de perder a los asaltantes.
La reacción de los delincuentes fue inmediata. Mientras continuaban la persecución comenzaron a efectuar disparos, poniendo en riesgo no solo a la víctima sino también a los automovilistas, motociclistas y peatones que circulaban por la avenida Nuestra Señora de Luján en un horario de importante movimiento.
De acuerdo con el testimonio de Lucas, empleador del repartidor, durante la persecución los atacantes realizaron varios disparos antes de llegar a la estación de servicio.
El ataque dentro de la Shell
En medio de la desesperación, Abdala ingresó a la estación de servicio Shell ubicada en la intersección de avenida Carlos Pellegrini y 9 de Julio con la intención de encontrar protección.
Sin embargo, los delincuentes tampoco se detuvieron allí.
Ante la mirada de clientes, empleados y personas que realizaban compras en el minimercado, ambos ingresaron al predio persiguiendo al motociclista entre los surtidores.
La secuencia fue caótica.
El repartidor realizó distintas maniobras tratando de ganar tiempo y buscó llegar hasta el sector de los baños, aunque nunca logró refugiarse.
Uno de los delincuentes descendió de la motocicleta y continuó la persecución a pie con el arma empuñada.
Pocos segundos después logró alcanzarlo y efectuó un disparo que atravesó una de sus piernas.
Mientras el joven permanecía herido sobre el piso, el agresor además le propinó un fuerte culatazo que destruyó el casco que llevaba colocado.
Con la víctima inmovilizada, el segundo delincuente tomó la Honda Tornado, ambos escaparon del lugar y desaparecieron por avenida Carlos Pellegrini.
Críticas por la asistencia
Una vez consumado el asalto comenzó otra espera angustiante.
Lucas, empleador del repartidor, llegó poco después al lugar y manifestó su indignación por la demora en la asistencia.
Según relató, los efectivos policiales tardaron aproximadamente veinte minutos en arribar al lugar, mientras que la ambulancia demoró cerca de media hora.
También sostuvo que un testigo afirmó haber intentado comunicarse telefónicamente con la Policía sin obtener respuesta.
Las críticas no terminaron allí.
El empleador cuestionó que, según su versión, los efectivos recomendaron advertir a otros repartidores sobre la presencia de una motocicleta Yamaha XTZ azul utilizada para cometer robos.
Visiblemente molesto, expresó que esperaba una respuesta operativa para localizar a los responsables del ataque y no solamente una advertencia preventiva.
Una modalidad delictiva que genera preocupación
El robo sufrido por Valentín Abdala vuelve a poner el foco sobre una modalidad delictiva que afecta especialmente a quienes utilizan motocicletas como herramienta de trabajo.
Los repartidores suelen recorrer largas distancias durante la noche y trasladarse por distintos barrios, una situación que los convierte en potenciales víctimas de bandas que buscan apoderarse de motos de mediana y alta cilindrada.
En este caso, el nivel de violencia utilizado por los delincuentes elevó aún más la preocupación, ya que no dudaron en disparar reiteradamente durante la persecución y concretar el ataque dentro de un espacio público donde había numerosas personas.
Durante sus declaraciones, Lucas recordó un episodio ocurrido días atrás que, según señaló, presentaría características similares.
Indicó que una motociclista habría sido asaltada cuando circulaba camino a Torres y que también recibió un disparo en una pierna.
Hasta el momento no existe confirmación oficial que permita establecer un vínculo entre ambos hechos, aunque el testimonio alimenta la inquietud por la posible reiteración de un mismo modo de operar.
Un caso que vuelve a instalar el debate
El ataque sufrido por el repartidor no solo dejó a un trabajador herido y privado de la herramienta con la que obtiene su sustento diario. También volvió a instalar el debate sobre la seguridad de quienes desarrollan tareas de reparto, la violencia empleada por los delincuentes dedicados al robo de motocicletas y la necesidad de respuestas rápidas ante episodios que ponen en riesgo no solo a las víctimas directas, sino también a cualquier vecino que circunstancialmente quede en medio de una persecución armada.
La secuencia vivida en la estación de servicio, donde hubo disparos, clientes, empleados y automovilistas presentes, refleja el grado de impunidad con el que actuaron los asaltantes y la preocupación creciente que estos hechos generan en la comunidad.






