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Autódromo de Balcarce: seguridad y memoria en el camino al regreso
El autódromo de Balcarce avanza en reformas estructurales y de seguridad para volver al calendario nacional, tras años de inactividad marcados por un antecedente trágico en 2011.
El autódromo Juan Manuel Fangio de Balcarce se encuentra en la recta final de un proceso de transformación que apunta a garantizar condiciones adecuadas para el regreso del automovilismo nacional, previsto tentativamente para mayo con el TC Pick Up.
El autódromo y las exigencias de seguridad
Las obras en curso no solo buscan modernizar la infraestructura, sino también responder a una demanda histórica en materia de seguridad, un aspecto que se volvió central tras el trágico antecedente ocurrido en 2011.
El 13 de noviembre de ese año, durante una competencia de Turismo Carretera, el piloto Guido Falaschi perdió la vida en un accidente que marcó un antes y un después para el circuito. A partir de ese momento, la ACTC dejó de competir en Balcarce, señalando la necesidad de implementar mejoras sustanciales en las condiciones del trazado.
Desde entonces, el autódromo permaneció fuera del calendario de las principales categorías nacionales. La última competencia de alcance nacional se disputó el 14 de abril de 2019, con una fecha del CARX Rallycross, aunque sin continuidad en el tiempo.
En este contexto, las reformas actuales adquieren una relevancia particular. Entre las medidas adoptadas se destaca la colocación de más de mil neumáticos en distintos sectores del circuito, con el objetivo de reforzar la contención y reducir riesgos en caso de incidentes.
También se realizaron modificaciones en el paredón de boxes, específicamente en uno de sus extremos, para mejorar las condiciones de seguridad para los pilotos. Estas intervenciones se suman a las ya mencionadas en materia de guardarraíles, mallas protectoras y adecuación de curvas.
El parquizado del predio es otro de los aspectos en desarrollo, en busca de mejorar tanto la seguridad como la estética general del circuito. Este tipo de trabajos contribuye a optimizar las condiciones del entorno y a cumplir con los estándares requeridos para competencias oficiales.
En paralelo, el municipio avanza con obras complementarias que resultan esenciales para la logística de los eventos, como la mejora de accesos, la adecuación de sanitarios y la instalación de cabinas de transmisión para los medios.
La participación de la ACTC en el proceso de puesta a punto es un factor clave, ya que la entidad no solo supervisa las condiciones del circuito, sino que también forma parte de la planificación del eventual regreso al calendario.
La posibilidad de recibir al TC Pick Up el fin de semana del 16 y 17 de mayo aparece como el primer paso concreto en este camino. De concretarse, significará el retorno de una categoría nacional a un escenario con fuerte tradición en el automovilismo argentino.
El desafío para el autódromo de Balcarce es consolidar este regreso y sostenerlo en el tiempo, garantizando condiciones de seguridad acordes a las exigencias actuales. En ese marco, las obras en marcha representan no solo una inversión en infraestructura, sino también una apuesta a recuperar un lugar histórico dentro del deporte motor nacional.








