Noticias
Alimentos: señales de desaceleración y persistencia de la inercia
La inflación en Argentina muestra señales mixtas: baja en alimentos pero persistencia en servicios y regulados. El índice se mantiene cerca del 3% mensual en un contexto de inflación inercial.
La inflación en Argentina atraviesa una etapa de transición, caracterizada por una desaceleración respecto de los niveles críticos alcanzados en 2023, pero con dificultades para seguir reduciéndose. Según los últimos datos disponibles, el Índice de Precios al Consumidor registró un aumento interanual del 33,1% en febrero de 2026.
Un proceso que pierde velocidad
En términos mensuales, el indicador se ubicó en 2,9%, repitiendo el mismo nivel que en enero. Este estancamiento marca un cambio respecto de la tendencia descendente observada durante gran parte de 2025, cuando la inflación mensual había logrado perforar el umbral del 2%.
Los analistas coinciden en que el proceso ingresó en una fase de “inflación inercial”, en la que los precios continúan subiendo a un ritmo moderado pero persistente, difícil de reducir sin medidas estructurales adicionales.
Alimentos y bienes: señales de alivio
Dentro de este escenario, el comportamiento de los alimentos aparece como un factor clave. La reciente desaceleración, e incluso la deflación semanal observada en marzo, introduce una señal de alivio en uno de los rubros más sensibles para el consumo de los hogares.
Dado su peso dentro del IPC, cualquier variación en alimentos tiene un impacto directo sobre el índice general. Por eso, la tendencia descendente registrada en las últimas semanas es seguida de cerca tanto por el Gobierno como por el mercado.
Sin embargo, este alivio convive con otras presiones que limitan la baja de la inflación en el corto plazo.
Presión de servicios y tarifas
Uno de los principales factores que sostienen la inflación en niveles cercanos al 3% mensual es la recomposición de precios regulados. Las tarifas de servicios públicos, como electricidad, gas y agua, continúan ajustándose por encima del promedio general en el marco de un proceso de normalización tras años de atraso.
Este componente resulta clave para el ordenamiento de las cuentas públicas, pero al mismo tiempo introduce presión sobre el índice general, dificultando una desaceleración más pronunciada.
En paralelo, el rubro servicios mantiene una dinámica de aumentos sostenidos. Alquileres, transporte y servicios personales continúan ajustándose a un ritmo superior al de los bienes, reflejando una corrección de precios relativos que impacta directamente en la inflación núcleo.
Este indicador, que excluye componentes estacionales y regulados, se mantiene en torno al 3% mensual y es considerado una referencia clave para evaluar la tendencia de fondo de la inflación.
Un escenario complejo hacia adelante
El panorama inflacionario en Argentina muestra, así, señales mixtas. Por un lado, la baja en alimentos sugiere que el proceso de desinflación podría retomar impulso. Por otro, la persistencia de aumentos en servicios y tarifas evidencia que el camino hacia una inflación más baja será gradual y complejo.
En este contexto, la evolución de los próximos meses será determinante para confirmar si la economía logra consolidar una tendencia descendente o si se mantiene en una fase de estabilidad en niveles moderados, marcada por la inercia inflacionaria.



