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Luján busca proyectar su turismo religioso a toda Iberoamérica
Luján busca proyectar su turismo religioso a toda Iberoamérica con un encuentro internacional que reunirá a referentes religiosos y autoridades de distintos países para intercambiar experiencias y analizar cómo las peregrinaciones pueden impulsar el patrimonio y el desarrollo local.
Las grandes peregrinaciones transforman la vida cotidiana de las ciudades que las reciben. Las calles se llenan de visitantes, los espacios públicos adquieren un significado particular y los gobiernos locales deben coordinar recursos para acompañar una movilización que combina espiritualidad, tradición y actividad económica. En ese escenario, Luján busca compartir su experiencia y construir nuevos vínculos con comunidades de otros países.
La ciudad ocupa un lugar destacado dentro de la tradición mariana argentina por la presencia de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales centros de peregrinación del país. Sin embargo, la importancia del santuario no se limita a las celebraciones religiosas: también plantea desafíos relacionados con el patrimonio, la infraestructura, la atención a los visitantes y la integración de la actividad turística con la vida local.
Con esa perspectiva, Luján se prepara para convertirse en un punto de encuentro de representantes de distintas ciudades iberoamericanas. La propuesta apunta a establecer una agenda compartida entre gobiernos locales, autoridades eclesiásticas e instituciones que trabajan en territorios atravesados por una fuerte identidad mariana.
El turismo religioso, entre la fe y el desarrollo
El Primer Foro Iberoamericano de Ciudades Marianas se desarrollará el 19 y 20 de octubre y reunirá a más de 40 representantes de distintos países. La convocatoria incluirá obispos, alcaldes, alcaldesas y referentes de más de veinte santuarios marianos, con el propósito de intercambiar experiencias y analizar políticas que puedan aplicarse en las localidades participantes.
El encuentro es organizado por el Municipio de Luján, CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), con el acompañamiento de la Santa Sede en el marco de las actividades oficiales.
La iniciativa busca que las ciudades con santuarios de relevancia internacional puedan compartir conocimientos sobre la organización de peregrinaciones y la administración de los espacios vinculados con la actividad religiosa. También pretende promover una mirada integral del turismo religioso, que contemple tanto las necesidades de los visitantes como las de los residentes.
Para las localidades receptoras, la llegada de peregrinos puede representar una oportunidad para fortalecer el comercio, los servicios y las propuestas culturales. La presencia de visitantes también puede favorecer el reconocimiento de edificios históricos, recorridos patrimoniales y tradiciones que forman parte de la identidad de cada comunidad.
No obstante, ese movimiento requiere planificación. Las grandes concentraciones de personas generan necesidades específicas de circulación, orientación, coordinación de servicios y mantenimiento de los espacios públicos. Por eso, el intercambio entre ciudades puede contribuir a identificar herramientas para organizar mejor los acontecimientos y reducir las dificultades asociadas con las convocatorias multitudinarias.
La propuesta pretende, además, consolidar un espacio permanente de trabajo entre los participantes. La intención es que el foro sirva como punto de partida para una relación institucional que permita compartir experiencias y fortalecer la cooperación entre territorios con características similares.

Una red que atraviesa América Latina y Europa
La convocatoria contará con representantes de santuarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Entre los espacios religiosos mencionados se encuentran Nuestra Señora de Luján, Nuestra Señora de Copacabana, Nuestra Señora de Aparecida, Nuestra Señora del Carmen de Maipú y Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. La lista también incluye a Nuestra Señora de los Ángeles, Nuestra Señora de la Presentación del Quinche, Nuestra Señora de la Paz, Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Señora de Fátima, entre otros santuarios.
La participación de representantes de América Latina y Europa permitirá poner en común distintas formas de organizar la actividad vinculada con la devoción mariana. Aunque cada ciudad presenta características propias, existen desafíos compartidos relacionados con la conservación de los espacios religiosos, la recepción de visitantes y la coordinación entre las instituciones públicas y eclesiásticas.
Uno de los asuntos centrales será la relación entre la ciudad y el santuario. En numerosos destinos religiosos, ambos espacios mantienen una conexión estrecha: las celebraciones movilizan a miles de personas y repercuten en la circulación urbana, la actividad comercial y el uso de los espacios públicos.
La preservación del patrimonio cultural será otro de los temas relevantes. La protección de edificios, entornos históricos y expresiones tradicionales requiere compatibilizar la llegada de visitantes con el cuidado de bienes que tienen valor para las comunidades.
En ese marco, el turismo religioso aparece como una actividad que puede contribuir al desarrollo local cuando existe planificación y coordinación. El desafío consiste en promover las oportunidades económicas sin reducir la peregrinación a una experiencia comercial ni perder de vista su dimensión espiritual.
La experiencia de Luján y el respaldo institucional
La elección de Luján como sede se apoya en su trayectoria como destino de peregrinación y en la experiencia acumulada frente a convocatorias de gran magnitud. La ciudad recibe visitantes durante todo el año y debe responder a las necesidades de quienes llegan para participar de celebraciones religiosas o visitar la Basílica.
Un antecedente reciente fue la 52.ª Peregrinación Juvenil a Pie, realizada los días 3 y 4 de octubre. Según estimaciones basadas en un sistema de análisis de movilidad, la convocatoria superó los 2,8 millones de personas. Aun con condiciones climáticas adversas, miles de participantes recorrieron los 60 kilómetros entre Liniers y el santuario.
La organización de un acontecimiento de esas características exige coordinación entre los distintos actores involucrados y capacidad para atender una afluencia excepcional de visitantes. Esa experiencia constituye una referencia para compartir con otras ciudades y analizar alternativas de planificación.
El intendente Leonardo Boto señaló que el foro representa una oportunidad para reafirmar el papel de Luján como centro espiritual argentino y profundizar su proyección internacional. También destacó la importancia de promover el diálogo entre gobiernos locales, santuarios e instituciones, y de reconocer la fe, la cultura y el patrimonio como pilares de la identidad y el desarrollo.
La iniciativa tuvo una presentación institucional en el Vaticano durante septiembre. Boto y Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, participaron de la Audiencia General con el papa León XIV y mantuvieron reuniones vinculadas con la organización del encuentro. En Roma también se reunieron con Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina.
La realización del foro representa un paso para ampliar la cooperación entre ciudades marianas y posicionar a Luján dentro de una red internacional. El resultado dependerá de la capacidad de transformar las conversaciones en iniciativas concretas que mejoren la gestión de las peregrinaciones, protejan el patrimonio y contribuyan al desarrollo de las comunidades participantes.









