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Salud mental en el deporte: el debate que abrió Luján sobre ansiedad y bienestar
La salud mental en el deporte fue eje de un encuentro en Luján donde especialistas y referentes analizaron ansiedad, autoestima, frustración, presión competitiva y acompañamiento institucional.
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Ganar, perder, mejorar marcas o alcanzar objetivos forman parte de la lógica habitual del deporte. Pero detrás de cada resultado existe una persona que debe afrontar expectativas, emociones, frustraciones y, en algunos casos, una fuerte presión por rendir.
El lado invisible de la competencia
Esa dimensión fue el centro del conversatorio “El Partido Invisible: Salud mental, bienestar y desafíos en el deporte”, realizado en Luján con la participación de entrenadores, dirigentes, docentes, profesionales y referentes de instituciones deportivas.
La propuesta, organizada por el Municipio de Luján, buscó abrir un espacio de reflexión sobre una cuestión que atraviesa a deportistas de distintas edades: la relación entre rendimiento, bienestar emocional y entorno.
El planteo parte de considerar al deporte no solamente como una actividad física o competitiva, sino también como un ámbito de encuentro, pertenencia y construcción de vínculos. Desde esa perspectiva, las condiciones emocionales en las que una persona desarrolla una disciplina adquieren una importancia que va más allá de los resultados obtenidos.
El secretario de Desarrollo Humano, César Siror, sostuvo que el objetivo de la actividad fue poner en agenda la importancia de la salud mental dentro del deporte y promover una mirada que permita reconocer que detrás de cada deportista existe una persona.
La discusión también pone en cuestión determinadas concepciones tradicionales sobre la competencia. La exigencia puede ser una parte inherente a la práctica deportiva, pero el modo en que se gestiona esa presión puede influir en la experiencia de quienes entrenan y compiten.
Salud mental, adolescencia y acompañamiento
Uno de los puntos destacados durante la jornada fue la situación de los adolescentes que participan en actividades deportivas. La etapa de formación puede estar atravesada por cambios personales y sociales, mientras que la competencia incorpora sus propias exigencias.
En ese escenario, la ansiedad competitiva, la presión por el rendimiento, la autoestima y el manejo de la frustración fueron algunos de los temas tratados por los especialistas.
El conversatorio contó con la participación de Pablo Andrieu, licenciado en Psicología y coordinador del Área de Investigación, Monitoreo y Difusión de la Fundación River Plate; Gastón del Río, doctor en Psicología y especialista en Logoterapia y Análisis Existencial; y Silvina López Chalde, licenciada en Psicología y especialista en Psicología Deportiva.
Los profesionales compartieron herramientas y experiencias para analizar los desafíos que pueden aparecer en los diferentes espacios deportivos.
La apertura estuvo a cargo de Felipe Llorente, presidente de la Fundación River Plate, quien destacó la necesidad de desarrollar políticas públicas que fortalezcan a los clubes como ámbitos de cuidado, prevención y acompañamiento para niños, niñas y adolescentes.
El rol de los adultos que rodean a los deportistas también ocupó un lugar relevante. Familias, entrenadores y dirigentes pueden contribuir a generar ambientes donde exista espacio para expresar dificultades y afrontar las frustraciones propias de cualquier proceso deportivo.
Una derrota, un bajo rendimiento o una dificultad durante una competencia no necesariamente deberían convertirse en situaciones asociadas únicamente con el fracaso. El abordaje propuesto durante la jornada plantea la importancia de acompañar esos momentos y comprender que forman parte de la experiencia deportiva.
La mirada integral también alcanza a los entrenadores. Además de trabajar sobre aspectos técnicos y físicos, quienes están al frente de los equipos mantienen un vínculo cotidiano con los deportistas y forman parte del entorno en el que se desarrolla la actividad.
Una política para el deporte local
En el marco del encuentro se presentó “Mente en Juego”, un programa municipal que propone incorporar el bienestar psicológico como un eje estratégico de las políticas deportivas locales.
La iniciativa, presentada por Silvina López Chalde, apunta a brindar herramientas de acompañamiento para deportistas, entrenadores, clubes e instituciones. De esta manera, el abordaje de las cuestiones emocionales busca integrarse a los espacios donde se desarrolla la actividad deportiva.
El programa se presentó ante representantes de distintos sectores vinculados con el deporte, en una jornada que procuró generar herramientas y promover una mayor conciencia sobre las situaciones que pueden afectar el bienestar de quienes participan en estas actividades.
Para Juan Manuel Puente, director de Bienestar Comunitario, el encuentro forma parte de una perspectiva que entiende al deporte como una herramienta de desarrollo humano e inclusión. En esa línea, señaló que la formación deportiva también debe contemplar la formación personal y la construcción de comunidades saludables.
La actividad contó además con la participación del secretario de Salud, Esteban Strambi, y de la directora de Niñez y Adolescencia, Bárbara Corral.
La incorporación del bienestar psicológico a las políticas deportivas abre un debate que excede los resultados de una competencia. Los clubes y espacios de entrenamiento también pueden convertirse en lugares donde se construyen vínculos, se adquieren hábitos y se desarrollan herramientas para afrontar diferentes situaciones.
El desafío, en este sentido, consiste en evitar que las dificultades emocionales queden ocultas detrás del rendimiento. De allí surge el concepto de “partido invisible” que dio nombre al conversatorio: aquello que no aparece en una tabla de posiciones ni en el resultado de un encuentro, pero que forma parte de la experiencia de cada deportista.
Con la presentación de “Mente en Juego” y el encuentro entre profesionales y referentes deportivos, Luján incorporó la salud mental al debate sobre las políticas deportivas locales. La propuesta busca que el cuidado emocional tenga un lugar dentro de la formación y que el deporte pueda ser pensado no solo desde la competencia, sino también desde el bienestar y el desarrollo integral.






