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Automedicación: los riesgos de mezclar medicamentos
El Colegio de Médicos bonaerense alertó sobre la automedicación y explicó cómo combinar fármacos de venta libre puede provocar sobredosis, interacciones peligrosas y retrasos diagnósticos.
Comprar un medicamento sin receta no significa que pueda utilizarse sin precauciones. Esa es una de las principales advertencias formuladas por el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, que puso el foco en los riesgos asociados con la automedicación y el consumo indiscriminado de fármacos de venta libre.
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La entidad cuestionó la tendencia a considerar estos medicamentos como simples productos de consumo y remarcó que la falta de una receta obligatoria no convierte a un fármaco en inocuo.
El riesgo detrás de la venta libre
Desde la Mesa Directiva señalaron que, en un contexto de flexibilización del acceso a determinados medicamentos y de campañas publicitarias que incentivan su consumo, existe el riesgo de que se naturalice una práctica que puede tener consecuencias para la salud.
El punto central de la advertencia es que un medicamento tiene efectos sobre el organismo y que esos efectos pueden variar de acuerdo con la dosis, el tiempo de utilización, las características de cada persona y la combinación con otros fármacos.
Por ese motivo, incluso un producto conocido y utilizado habitualmente puede presentar riesgos si se consume de una manera diferente a la indicada o si se combina con otro medicamento que contiene un principio activo similar.
La automedicación tampoco se reduce a tomar un comprimido para aliviar un dolor ocasional. Puede incluir la repetición de dosis, el uso simultáneo de diferentes productos para tratar síntomas similares, la extensión del tratamiento más allá de lo conveniente o la utilización de medicamentos para evitar una consulta profesional.
El informe técnico difundido por el Colegio de Médicos plantea distintos escenarios que permiten dimensionar los peligros de las interacciones medicamentosas.
Uno de ellos es la duplicación involuntaria de dosis. El ejemplo mencionado por la entidad involucra al paracetamol, un principio activo presente en numerosos productos destinados a tratar diferentes síntomas.
Una persona puede consumir paracetamol para aliviar un dolor y, al mismo tiempo, tomar un antigripal o una preparación para los síntomas del resfrío que también incluya ese principio activo. Si no verifica la composición de ambos productos, puede terminar ingiriendo una cantidad superior a la que pretendía.
La consecuencia potencial señalada por el Colegio de Médicos es especialmente relevante: una sobredosis de paracetamol puede aumentar el riesgo de lesiones hepáticas severas.
El problema demuestra que la automedicación puede producirse incluso sin intención de excederse. No hace falta que una persona tome deliberadamente una dosis elevada para que se produzca una ingesta excesiva. La duplicación de un principio activo presente en medicamentos diferentes puede pasar inadvertida.
Otra situación señalada por la institución está relacionada con el uso simultáneo de antiinflamatorios. La combinación de medicamentos como ibuprofeno o naproxeno con aspirina o descongestivos puede aumentar el riesgo de determinadas complicaciones, entre ellas hemorragias digestivas, daño renal y descompensaciones cardiovasculares.
Los riesgos pueden ser especialmente importantes en personas mayores o en pacientes con enfermedades preexistentes. En estos casos, las condiciones de salud y los tratamientos que ya reciben pueden modificar la respuesta a determinados medicamentos.
También existe preocupación por las combinaciones que incluyen antihistamínicos, antiespasmódicos y otros fármacos con efectos sedantes. Según el Colegio de Médicos, su uso simultáneo puede alterar el funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular y generar somnolencia y disminución de los reflejos.
Esto demuestra que la interacción entre medicamentos no siempre se manifiesta inmediatamente de una forma evidente. Una persona puede no asociar un episodio de somnolencia, una alteración de sus reflejos u otro síntoma con la combinación de productos que consumió.
El síntoma puede ocultar la enfermedad
El Colegio de Médicos también puso el foco en otro efecto de la automedicación: el enmascaramiento de síntomas.
El alivio de una molestia suele interpretarse como una señal de recuperación. Sin embargo, controlar temporalmente un síntoma no necesariamente significa resolver el problema que lo provoca.
Un dolor abdominal que disminuye después de tomar un antiespasmódico, una fiebre que baja tras consumir un antipirético o un dolor persistente que desaparece con analgésicos pueden generar una sensación de mejoría que no se corresponde con la evolución real de la enfermedad.
Mientras el medicamento actúa sobre el síntoma, la causa puede continuar desarrollándose. Esa situación puede retrasar la consulta y, en consecuencia, demorar la posibilidad de llegar a un diagnóstico oportuno.
La entidad médica bonaerense remarcó precisamente la importancia de ese factor temporal. Una consulta realizada a tiempo puede permitir detectar una enfermedad cuando todavía se encuentra en una etapa en la que resulta más sencillo establecer el diagnóstico y definir el tratamiento adecuado. Por el contrario, postergar la atención puede llevar a que el paciente llegue a la consulta cuando el cuadro ya se encuentra avanzado.
La advertencia no busca plantear que los medicamentos de venta libre carezcan de utilidad. El eje está puesto en el uso responsable y en comprender que la condición de venta libre no equivale a ausencia de riesgos.
Desde el Colegio de Médicos afirmaron que el medicamento debe ser entendido como una herramienta terapéutica y no como una solución automática frente a cualquier malestar. Bajo esa mirada, el tratamiento adecuado depende de conocer qué ocurre con el paciente y cuál es la causa del síntoma.
La institución también cuestionó que la publicidad o las medidas de desregulación puedan reemplazar el asesoramiento de los profesionales de la salud. En su planteo, el criterio clínico del médico y la orientación del farmacéutico cumplen un papel que no puede ser sustituido por una decisión basada exclusivamente en la disponibilidad del producto.
La advertencia adquiere especial importancia ante la facilidad con la que una persona puede acceder a medicamentos y combinarlos por su cuenta. Revisar los principios activos, respetar las indicaciones de uso y consultar ante dudas son aspectos centrales para evitar errores.
El mensaje del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires apunta, en definitiva, a modificar una percepción instalada: un medicamento de venta libre no debe ser tratado como un producto más de consumo cotidiano. Puede ser una herramienta útil cuando se utiliza correctamente, pero también puede generar efectos adversos, interacciones o retrasos en el diagnóstico cuando se consume sin el debido control.
Por eso, ante un síntoma persistente o una situación que genere dudas, la automedicación no debería convertirse en un sustituto de la consulta profesional. La salud requiere decisiones informadas y, cuando corresponde, la intervención de quienes cuentan con formación específica para evaluar cada caso.






