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Consumo pyme: las compras siguen concentradas en lo indispensable
El consumo pyme mostró señales dispares en septiembre: algunos sectores crecieron, pero las familias priorizaron productos esenciales y limitaron las compras de mayor valor.
El consumo pyme volvió a mostrar durante septiembre una dinámica marcada por la prudencia. El movimiento comercial consiguió sostenerse en la comparación anual, aunque el comportamiento de los consumidores continuó lejos de mostrar una recuperación sólida y homogénea.
La situación quedó reflejada tanto en la evolución de los distintos sectores como en las decisiones de los comerciantes, que mantuvieron una estrategia defensiva frente a un mercado donde el precio, las promociones y la posibilidad de financiar las compras tuvieron un peso determinante.
El consumo pyme se movió con mayor cautela
El relevamiento de la CAME mostró que septiembre terminó con una variación interanual levemente positiva para las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas. El dato, sin embargo, convivió con una retracción frente al mes anterior y con un balance acumulado anual todavía negativo.
Una de las principales características del período fue la fragmentación de la demanda. Los consumidores se concentraron en compras cotidianas y reposiciones necesarias, mientras dejaron para más adelante adquisiciones consideradas menos urgentes.
La pérdida de dinamismo en los ingresos disponibles de los hogares y los límites para utilizar las tarjetas de crédito condicionaron las decisiones. Después de los mayores niveles de actividad registrados durante algunas fechas comerciales de agosto, los negocios afrontaron un septiembre con menos impulso.
La llegada de la primavera generó movimientos específicos. Algunos comercios recibieron más consultas por prendas de temporada, productos frescos, bebidas frías y artículos vinculados con reparaciones o pintura. Aun así, esas operaciones tuvieron un alcance limitado.
La estrategia de los compradores fue clara: comparar precios, buscar promociones y, cuando fue posible, optar por segundas marcas o alternativas de menor costo.
Rubros con comportamientos diferentes
La evolución de los sectores mostró que la recuperación no fue uniforme. Cinco de las siete categorías analizadas consiguieron mejorar sus ventas respecto de septiembre del año anterior.
Textil e indumentaria fue el rubro con mejor desempeño, seguido por Calzado y marroquinería. También tuvieron resultados positivos Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, Farmacia y Perfumería.

La contracara apareció en Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, junto con Alimentos y bebidas. En estos casos, las ventas se ubicaron por debajo de los registros del mismo mes del año previo.
Los comerciantes también enfrentaron dificultades del lado de la oferta. Los costos de reposición ejercieron presión sobre los márgenes, mientras que los negocios debieron competir con mayoristas, comercio informal y productos importados.
En Textil e indumentaria y Calzado y marroquinería, la mejora interanual se produjo luego de desempeños particularmente negativos en septiembre del año anterior. Según el relevamiento, algunos comercios aceptaron reducir su rentabilidad para conseguir liquidez y mantener la actividad.
Las promociones bancarias y las cuotas cortas sin interés se transformaron, de esta manera, en herramientas relevantes para sostener operaciones. El financiamiento permitió facilitar determinadas compras en un contexto donde el crédito de mayor plazo tenía menor margen.
El canal online gana protagonismo
Mientras el comercio tradicional continuó enfrentando restricciones, las ventas digitales mostraron una dinámica diferente. Los comercios que cuentan con locales físicos y además venden por internet registraron un crecimiento significativo de sus operaciones online frente al mismo período del año anterior.
El avance también se verificó en la comparación mensual, lo que marca una diferencia respecto del comportamiento general de las ventas minoristas.
La evolución del comercio electrónico aparece así como una alternativa cada vez más relevante para los pequeños y medianos comercios. La posibilidad de ampliar el alcance de los productos y ofrecer promociones específicas permite complementar la actividad de los locales físicos.
En paralelo, las expectativas empresarias continúan reflejando cautela. Una proporción importante de comerciantes considera que su situación se mantendrá estable durante los próximos 12 meses, mientras otro grupo espera una mejora y una parte menor anticipa un escenario más complicado.
La inversión tampoco aparece como una prioridad inmediata para la mayoría. Más de la mitad de los consultados consideró que todavía no es un momento favorable para realizar nuevos desembolsos, aunque esa proporción disminuyó respecto de la medición anterior.
El escenario deja a las pymes ante una etapa de administración cuidadosa: sostener ventas, preservar liquidez y mantener la rotación de mercadería aparecen como prioridades mientras el consumo busca recuperar un ritmo más consistente.








