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La capacidad industrial instalada volvió a crecer y rozó el 60% en abril
La industria argentina alcanzó una utilización de la capacidad instalada del 59,9% en abril, según el Indec. El indicador mostró una mejora interanual y consolidó la recuperación iniciada durante el primer trimestre.
La actividad manufacturera volvió a mostrar señales de recuperación durante abril. De acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 59,9%, un porcentaje superior al registrado en el mismo mes del año pasado, cuando el indicador había alcanzado el 58,6%.
El dato representa una continuidad del crecimiento observado desde comienzos de 2026 y refleja un mayor nivel de aprovechamiento de las plantas fabriles. Si bien todavía existe un importante margen de capacidad ociosa, la evolución mensual evidencia una mejora constante que acompaña el desempeño de varios sectores productivos.
La serie publicada por el organismo estadístico muestra un incremento progresivo desde enero. El año comenzó con una utilización del 53,6%, pasó al 54,6% en febrero, escaló al 59,8% en marzo y prácticamente mantuvo ese nivel en abril, con un leve aumento hasta el 59,9%.
Esta evolución permite observar un fortalecimiento gradual de la producción industrial, aunque con diferencias marcadas entre las distintas ramas de actividad.
Los sectores que lideraron el crecimiento de la industria
Entre los bloques industriales con mejor desempeño volvió a destacarse la refinación del petróleo, que registró una utilización del 86,8%, el porcentaje más elevado de toda la estructura manufacturera.
También sobresalieron las industrias metálicas básicas, con un nivel del 73,4%; sustancias y productos químicos, con el 69,9%; papel y cartón, con el 67,3%; y alimentos y bebidas, que alcanzaron el 60,4%.
Estos sectores lograron ubicarse por encima del promedio general de la industria, contribuyendo de manera decisiva a la mejora del indicador nacional.
Por el contrario, otras actividades permanecieron por debajo del promedio. Entre ellas figuran edición e impresión (58,5%), minerales no metálicos (54,8%), productos del tabaco (49,2%), industria automotriz (46,5%), metalmecánica sin automotores (42,7%), productos textiles (42,4%) y caucho y plástico (42,4%).
La disparidad confirma que la recuperación industrial continúa siendo heterogénea y depende de la realidad particular de cada complejo productivo.
Bahía Blanca y el repunte de la actividad petroquímica
Uno de los datos más relevantes del informe corresponde al fuerte crecimiento registrado por el sector químico y petroquímico.
El Indec informó que la utilización de capacidad instalada en sustancias y productos químicos alcanzó el 69,9%, cuando un año antes se ubicaba en el 59%. Esta mejora estuvo vinculada con la recuperación de la actividad en el polo petroquímico de Bahía Blanca, que durante 2025 había sufrido interrupciones derivadas de inconvenientes en el abastecimiento de gas.
La normalización de esas operaciones permitió incrementar los niveles de producción y devolver dinamismo a una actividad considerada estratégica para numerosas cadenas industriales.
También resultó significativo el crecimiento de las industrias metálicas básicas, impulsadas por una mayor producción de acero crudo. El sector pasó de utilizar el 63,9% de su capacidad instalada en abril de 2025 al 73,4% registrado este año.
En tanto, la refinación del petróleo sostuvo elevados niveles de actividad gracias al incremento del procesamiento de crudo, consolidándose como el bloque con mejor desempeño dentro del conjunto manufacturero.
La metalmecánica sigue mostrando dificultades
No todos los sectores lograron acompañar la recuperación general. El informe identifica a la metalmecánica, excluyendo la fabricación de automotores, como la principal actividad con incidencia negativa en la comparación interanual.
El nivel de utilización cayó al 42,7%, frente al 49,3% registrado doce meses atrás.
El organismo atribuyó este comportamiento a una reducción en la fabricación de maquinaria agrícola y de aparatos para el hogar. La producción de maquinaria agropecuaria mostró una baja interanual del 29,7%, mientras que la fabricación de electrodomésticos disminuyó un 26,9%.
Estos resultados reflejan que algunas ramas industriales todavía enfrentan un escenario complejo, condicionado por el comportamiento del consumo, la inversión y la demanda de bienes durables.
Un indicador que anticipa el ritmo de la producción
La utilización de la capacidad instalada es uno de los indicadores más observados para medir el desempeño de la economía real. Su evolución permite conocer cuánto del potencial productivo de las fábricas se encuentra efectivamente en funcionamiento.
Cuando este porcentaje aumenta, generalmente indica que las empresas incrementan su producción para responder a una mayor demanda. Por el contrario, una caída suele asociarse con un menor nivel de actividad y un aumento de la capacidad ociosa.
El dato de abril confirma que la industria argentina logró sostener el proceso de recuperación iniciado durante el primer trimestre del año. Sin embargo, el desempeño desigual entre los distintos sectores muestra que la consolidación del crecimiento dependerá de la evolución de variables como el consumo, la inversión, la producción de insumos básicos y las condiciones macroeconómicas durante los próximos meses.
Con una utilización cercana al 60% de su capacidad instalada, el sector manufacturero continúa transitando una etapa de recuperación gradual, aunque todavía con importantes desafíos para alcanzar niveles de actividad más elevados y homogéneos en toda la estructura industrial.






