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Nutricionistas explican qué hacer para evitar el SUH
Nutricionistas bonaerenses difundieron recomendaciones para reducir el riesgo de Síndrome Urémico Hemolítico, con especial atención a la cocción, higiene, agua segura y cadena de frío.
El Síndrome Urémico Hemolítico es una enfermedad que puede prevenirse mediante cuidados relacionados con la manipulación, preparación y conservación de los alimentos.
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En el marco del Día Nacional de Lucha contra el SUH, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires difundió una serie de recomendaciones para reducir los riesgos.
El foco está en la prevención
La enfermedad representa un problema de salud pública en Argentina, aunque los datos epidemiológicos más recientes muestran una tendencia descendente. Según información del Ministerio de Salud de la Nación citada por la entidad, durante la última década disminuyeron los casos tanto en la población general como en los menores de cinco años.
La evolución de los registros no implica, sin embargo, que el problema haya desaparecido. El mantenimiento de hábitos adecuados continúa siendo una de las principales herramientas disponibles, especialmente porque el SUH no cuenta con un tratamiento o una cura específica.
La enfermedad está vinculada con la infección producida por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC). Esta bacteria puede encontrarse en alimentos, agua o superficies contaminadas y también puede transmitirse mediante el contacto con animales portadores.
La nutricionista Agustina Basso, matrícula 2458, explicó que la transmisión puede producirse por diferentes vías y destacó la importancia de incorporar medidas preventivas en las actividades habituales de preparación de comidas.
Nutricionistas recomiendan extremar los cuidados
La cocción completa de la carne ocupa un lugar central entre las recomendaciones. Los alimentos deben cocinarse completamente y presentar un color homogéneo, sin desprender jugos. De acuerdo con la información proporcionada por el Colegio de Nutricionistas, la bacteria se destruye a los 70 °C.
En menores de cinco años se recomienda evitar el consumo de carne picada. Además, cuando se manipulan carnes crudas, es necesario impedir que entren en contacto con otros alimentos.
La contaminación cruzada puede producirse a través de cuchillos, tablas, platos, mesadas u otros utensilios que hayan estado en contacto con alimentos crudos. Por eso se aconseja utilizar elementos diferentes para los productos crudos y los cocidos y mantenerlos separados durante toda la preparación.
El lavado de manos es otra medida básica. Debe realizarse con agua y jabón antes de entrar en contacto con los alimentos, después de utilizar el baño y luego de cambiar pañales.
La conservación también requiere atención. Los alimentos perecederos deben mantenerse en heladera o freezer según corresponda y la cadena de frío debe conservarse durante todo el proceso. En particular, las carnes deben descongelarse dentro de la heladera.
Las frutas y verduras requieren un tratamiento adecuado antes de ser consumidas. La recomendación difundida señala que deben lavarse con agua potable y desinfectarse utilizando tres gotas de lavandina apta para agua por cada litro, durante 10 a 15 minutos, para luego enjuagarlas.
El agua también es determinante
La prevención no termina en la cocina. El agua utilizada para beber o preparar alimentos también debe ser segura. Si existe alguna duda sobre su potabilidad, se recomienda hervirla durante cinco minutos o clorarla con dos gotas de lavandina apta para agua por litro y dejarla reposar durante 30 minutos.
La elección de los productos también puede contribuir a reducir riesgos. Los especialistas recomiendan consumir leche y productos lácteos, como quesos y yogures, que sean pasteurizados. La misma precaución se aplica a los jugos de frutas, que deben ser pasteurizados.
El SUH puede presentar síntomas como diarrea, generalmente con sangre, dolor abdominal, vómitos, anemia y convulsiones. Entre sus posibles consecuencias se encuentra la insuficiencia renal, además de la afectación de otros órganos.
Si bien los niños pequeños constituyen un grupo especialmente vulnerable, la enfermedad también puede afectar a embarazadas, adultos mayores y personas con el sistema inmunológico debilitado.
Por ese motivo, las medidas preventivas deben aplicarse en todos los hogares. Una correcta higiene de manos, la cocción completa de las carnes, la separación de alimentos crudos y cocidos, la conservación en frío y el consumo de agua segura forman parte de una cadena de cuidados que puede disminuir el riesgo.
La tendencia descendente de los casos registrada durante la última década constituye un dato favorable, pero el Colegio de Nutricionistas remarca la necesidad de sostener la prevención y la información.
“Pequeños cuidados en la manipulación, preparación y conservación de los alimentos pueden contribuir a prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico y proteger especialmente a los más pequeños”, señaló Basso.
En ese contexto, el principal mensaje de los profesionales es que las medidas de prevención deben incorporarse a la rutina diaria. No se trata de una única acción, sino de un conjunto de hábitos destinados a reducir las posibilidades de contaminación desde la compra y preparación hasta la conservación y consumo de los alimentos.






