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Déjalo Ser, Déjame Hacer cumple 35 años y reafirma su legado de inclusión en Pueblo Nuevo
Déjalo Ser, Déjame Hacer celebró un nuevo aniversario junto a la comunidad. La institución recordó sus orígenes y destacó tres décadas y media de trabajo social.
Pueblo Nuevo vivió una jornada de celebración y reconocimiento con motivo del 35° aniversario del Centro de Día “Déjalo Ser, Déjame Hacer”, una institución que se convirtió en un símbolo de inclusión, compromiso y participación comunitaria.
La conmemoración reunió a autoridades municipales, representantes institucionales, vecinos, familias y concurrentes en una jornada cargada de emoción, recuerdos y agradecimientos.
Más allá de la celebración formal, el aniversario permitió repasar una historia construida a partir del esfuerzo colectivo y de la convicción de que todas las personas deben contar con espacios donde desarrollarse plenamente.
Déjalo Ser, una idea que nació en 1991
La génesis del proyecto se remonta al 11 de junio de 1991.
En aquel momento, un grupo de padres y vecinos comenzó a trabajar para crear un espacio destinado a jóvenes con discapacidad que necesitaban oportunidades de integración social y participación comunitaria.
La iniciativa surgió en un contexto donde este tipo de propuestas eran escasas, especialmente en localidades pequeñas.
Los impulsores del proyecto entendían que la inclusión no debía limitarse a la asistencia, sino que debía generar herramientas para el crecimiento personal, la autonomía y la participación activa en la sociedad.
Con ese objetivo comenzaron a organizar reuniones, buscar apoyos y construir una propuesta que, con el tiempo, transformaría la realidad de muchas familias.
El valor de la solidaridad
Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo y la solidaridad.
Sin sede propia, las actividades comenzaron gracias a la colaboración de la Capilla de Pueblo Nuevo, que abrió sus puertas para recibir a los primeros concurrentes.
Aquel gesto permitió dar los primeros pasos y consolidar una iniciativa que todavía era apenas un proyecto.
La posterior donación de una vivienda resultó decisiva para el crecimiento institucional.
La recuperación y acondicionamiento de esa propiedad demandó meses de trabajo comunitario, pero permitió construir el espacio propio que los fundadores habían imaginado.
La inauguración de la sede en 1993 marcó el comienzo de una nueva etapa.
Crecimiento constante
Desde entonces, la institución experimentó una evolución permanente.
A medida que aumentaban las necesidades y la cantidad de concurrentes, también crecían las actividades, los servicios y la infraestructura.
La incorporación de un vehículo para traslados, la construcción de nuevos espacios y la puesta en marcha de diversos proyectos productivos fueron algunos de los hitos que acompañaron ese proceso.
La participación activa de vecinos, socios, profesionales y voluntarios resultó fundamental para sostener el crecimiento durante más de tres décadas.
Una celebración para recordar
El acto aniversario contó con la presencia del intendente Leonardo Boto, quien entregó una placa recordatoria en reconocimiento a la trayectoria de la entidad.
También participó el presidente del Concejo Deliberante, Federico Vanin, que distinguió a los fundadores por su aporte a la comunidad.
La ceremonia reunió además a funcionarios, concejales, vecinos y familias vinculadas al centro.
Uno de los momentos destacados fue la participación de la banda Rerum Novarum, que aportó música y emoción a la celebración.
Posteriormente se realizó el tradicional locro aniversario, acompañado por espectáculos artísticos y culturales.
Un legado que trasciende generaciones
Si algo caracteriza a Déjalo Ser, Déjame Hacer es su capacidad para sostener los mismos valores que inspiraron su nacimiento.
La inclusión, la solidaridad, la participación y el respeto por las capacidades de cada persona continúan guiando el trabajo cotidiano de la institución.
A lo largo de 35 años, generaciones de vecinos colaboraron para mantener vivo un proyecto que hoy forma parte de la identidad de Pueblo Nuevo.
El aniversario no solo permitió recordar el camino recorrido, sino también reafirmar el compromiso de seguir construyendo oportunidades para las futuras generaciones.
La historia de Déjalo Ser demuestra cómo una idea impulsada por la voluntad de un grupo de vecinos puede transformarse en una institución fundamental para toda una comunidad. Sus 35 años representan una celebración de la inclusión, pero también del esfuerzo colectivo que hizo posible convertir un sueño en una realidad duradera.






