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Cianobacterias en Buenos Aires: el rol de los municipios y la ciencia
El programa bonaerense de cianobacterias combina monitoreo, alertas públicas y participación ciudadana para detectar floraciones, mejorar la prevención y proteger la salud en ríos y lagunas.
El estado de un río o una laguna puede cambiar en poco tiempo y, en determinadas condiciones, favorecer la aparición de floraciones de cianobacterias. Para anticiparse a esos episodios, la provincia de Buenos Aires desarrolló un sistema de seguimiento que combina observaciones locales, intervención de organismos técnicos y herramientas digitales para comunicar los niveles de alerta.
La estrategia tiene un componente territorial decisivo: los municipios conocen los espacios acuáticos que utilizan sus comunidades y pueden aportar información sobre las condiciones que observan. A partir de esa tarea, el trabajo provincial busca consolidar una red que permita detectar posibles problemas y difundir recomendaciones de manera oportuna.
El modelo también incorpora a investigadores, instituciones educativas y vecinos. La participación de estos sectores amplía las fuentes de información y ayuda a que el cuidado de los recursos hídricos no dependa exclusivamente de las autoridades, sino que se convierta en una tarea compartida.
Cianobacterias: una red que conecta a 50 municipios
El programa de Gestión Integral de Cianobacterias comenzó en 2020 y acumuló seis años de trabajo continuo. En el informe técnico presentado por el Gobierno bonaerense se detalló que la red incluye a 50 municipios, dispone de más de 90 puntos de control y capacitó a más de 1.300 personas.
La iniciativa fue expuesta durante una jornada organizada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, mediante la Subsecretaría de Recursos Hídricos. El encuentro reunió a funcionarios, científicos y representantes territoriales para analizar los avances y compartir experiencias de monitoreo.
Uno de los ejes del programa es el cianosemáforo, una herramienta pública que permite consultar los niveles de alerta en distintos cuerpos de agua. Según los datos difundidos durante la presentación, el sistema superó el millón de visitas.
El incremento de las consultas durante los meses de verano fue señalado por el subsecretario de Recursos Hídricos, Néstor Álvarez, como una señal de mayor atención social sobre el estado de los espacios acuáticos. La información resulta relevante para quienes realizan actividades recreativas, deportivas o turísticas cerca del agua.
El presidente de la Autoridad del Agua, Damián Costamagna, recordó que el programa fue incorporando mejoras desde su puesta en marcha. La ampliación de la red y la capacitación de participantes forman parte de ese proceso, que busca fortalecer la capacidad de detección y respuesta en los municipios.
La prevención también depende de la información
Las cianobacterias son microorganismos presentes en ambientes acuáticos. Bajo determinadas condiciones pueden multiplicarse de manera abundante y producir floraciones visibles. Algunas generan toxinas que pueden causar efectos adversos cuando las personas o los animales entran en contacto con agua contaminada, la ingieren o inhalan aerosoles.

Por eso, la vigilancia ambiental debe complementarse con información clara para la población. El cianosemáforo permite conocer los niveles de alerta comunicados para distintos lugares, pero las condiciones pueden cambiar y es importante consultar las actualizaciones antes de realizar actividades recreativas.
Las recomendaciones sanitarias nacionales indican que se debe evitar ingresar al agua cuando hay advertencias o cierres, y prestar atención a cambios inusuales de color, turbidez u olor, así como a acumulaciones verdosas o masas espesas en la superficie y la orilla. Ante una alerta, corresponde respetar las indicaciones oficiales y mantener alejados del agua a niños y mascotas.
La prevención no se limita a los meses de mayor temperatura. Las condiciones ambientales, la disponibilidad de nutrientes y otros factores pueden favorecer las floraciones en diferentes momentos. De ahí la importancia de sostener el monitoreo y no depender únicamente de la observación ocasional de un bañista.
El sistema bonaerense procura que las señales detectadas en el territorio se transformen en información accesible. Para que esa tarea funcione, se necesita coordinación entre los municipios, los equipos técnicos y las áreas responsables de comunicar las alertas.
Educación ambiental y ciencia ciudadana
La jornada provincial también permitió conocer experiencias que integran el seguimiento ambiental con la participación de las comunidades. En Chascomús se presentó una mesa de trabajo que articula a organismos públicos y científicos para intercambiar información y coordinar acciones frente a las floraciones de cianobacterias.
La experiencia fue expuesta por el subsecretario de Ambiente local, Ricardo Miccino, y el investigador Fernando Unrein, vinculado con el CONICET, el INTECH y la Universidad Nacional de San Martín. También se informó que comenzó a desarrollarse una iniciativa similar en Mar Chiquita junto con el INBIOTEC.
La educación escolar apareció como otro ejemplo de participación. El proyecto “Guardianes del Lago del Monte”, impulsado por estudiantes de quinto año de la Escuela Primaria N.º 1 de Guaminí y su docente Karen Schmidt, fue presentado como una iniciativa de interés legislativo municipal.
En el campo de la ciencia ciudadana, Joaquín Cochero presentó CianoAlertAR, una aplicación comunitaria y abierta que busca incorporar a la población en la producción de información ambiental. Este tipo de herramientas puede contribuir a ampliar la observación territorial, siempre que los datos se interpreten en el marco de los procedimientos técnicos correspondientes.
El encuentro incluyó además experiencias internacionales sobre la reducción de nutrientes y la eutrofización. Maíra Miucci, de la Universidad de Wageningen, presentó el trabajo de la Comunidad uPcycle, mientras que Pablo Etcharren expuso el Plan de Descontaminación del Lago Villarrica, en Chile.
Como cierre, se renovaron formalmente los representantes de la Mesa de Consultas del Programa de Gestión Integral de Cianobacterias. La continuidad de esos espacios busca fortalecer la cooperación entre instituciones y sostener el intercambio de conocimientos.
La experiencia acumulada desde 2020 plantea un desafío a futuro: mantener actualizados los sistemas de alerta, ampliar la participación territorial y lograr que la información llegue a quienes necesitan tomar decisiones. La detección temprana, la comunicación clara y el respeto de las recomendaciones sanitarias son componentes esenciales para reducir los riesgos asociados a las floraciones y proteger los ambientes acuáticos bonaerenses.








