Abel Pintos sigue seduciendo desde un “Universo Paralelo”

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Abel Pintos brilló con "Universo Paralelo"

Abel Pintos brilló con “Universo Paralelo” en formato sinfónico. El artista repasó su carrera acompañado de un orquesta formada por 60 músicos.

Abel Pintos, uno de los artistas más populares a nivel nacional y con proyección internacional, cumplió su sueño. Anoche estrenó “Universo Paralelo”, un repaso por sus canciones en formato sinfónico.

Más de 10 mil personas disfrutaron en el Buenos Aires Arena de sus famosas canciones. Junto al arreglador Guillo Espel, Abel Pintos cautivó desde el primer minuto, y a lo largo de dos horas, a la multitud.

“El sabor del mar”, “Milagro en cruz”, “La llave”, fueron algunas de las canciones que sonaron en la primera parte del espectáculo. También aparecieron perlas como “Cuando me empiece a quedar solo”, en donde el artista recordó el clásico de Sui Generis, aquel dúo formado por Charly García y Nito Mestre, a principios de los ’70.
Por supuesto que cuenta con gente a su alrededor e, incluso, con una compañía discográfica multinacional entera, que deben decirle cosas al oído. Pero -como “llenador” de estadios cerrados y abiertos que es- tiene a su favor la posibilidad de ir marcando su ritmo. Y es con orquesta. Casi dos horas antes de los bises había comenzado lo que llamó “universo paralelo”.

Tocar con la propia banda, esa que siempre acompaña al músico y encima de eso sumar a una orquesta, o directamente prescindir de la banda y plantear un arreglo sinfónico desde cero es lo que indicará el rumbo de un concierto de estas características. Guillo Espel, el arreglador y director del espectáculo, no fue por ninguno de estos dos caminos; eligió, en muchos momentos, hacer sonar a la orquesta casi como un grupo pop, pero con otros matices. Por supuesto, las canciones ya estaban y los fans las conocían a todas. Fue así que si se cruzo por la cabeza de alguien lograr que esta situación sinfónica se adueñara del lugar, las seguidoras de Abel en muchos estribillos quisieron ser parte de la orquestación e hicieron su propio espectáculo. Y en esos temas en donde hay pactos tácitos (el cantante hace silencio para escuchar al público) este concierto no debía ser la excepción. “No me olvides”, tema que abrió la primera función, fue el más claro ejemplo.